PEPSICO bajó su producción en Argentina porque ahora le conviene traer los productos de Chile. No necesita la misma cantidad de empleados argentinos que antes. Traer de Chile le sale más barato que producir en el país.
De 2015 a 2017, PEPSICO aumentó 232% la cantidad de productos que trae de Chile hacia Argentina (Kellogg hace lo mismo). Solo en snacks, la importación subió un 80% en un año.
PEPSICO gana millones en el país, pero si trae productos de Chile y echa trabajadores argentinos, ganará aún más millones. Naturalmente, una empresa privada intentará maximizar sus ganancias. Y eso está haciendo.
PEPSICO aprovechó la OPORTUNIDAD del contexto económico para crear una CRISIS. Al refrán chino “la crisis es una oportunidad”, la segunda empresa de alimentos más importante del mundo lo dio vuelta: “La oportunidad es una crisis”.
La oportunidad se la dio el contexto (modelo) económico permitiendo importar sin restricciones. Si abarata costos trayendo la papa frita y la gaseosa de Chile, costará menos en los almacenes de Argentina. Pero sus productos aumentaron y como la inflación promedio.
Quienes conducen el Estado deben decidir a diario entre varias opciones. Esta vez, el Estado debió decidir si prioriza “precios más baratos para los productos consumidos por la clase media-alta” (la clase baja consume marcas de 2° o de 3° de esos alimentos) o puestos de trabajo de argentinos. El Estado decidió por lo primero, pero los precios no bajaron ni se mantuvieron.
El Estado tomó una decisión legal. PEPSICO tomó una decisión legal.
Quienes criticaron estos días a los trabajadores/despedidos de PEPSICO argumentaron que la empresa actuó legalmente. Y punto final. Nada dijeron del Estado, como si ahora rigiera un Estado pasivo que solo mira cómo las empresas inventan crisis a partir de las oportunidades que el modelo económico y que esa misma pasividad estatal les ofrece.
El Estado tiene herramientas para regular y controlar el accionar natural de las empresas privadas. En este caso no las usó. Y es una decisión legal. En 2015 la mayoría votó para que fuera así. Pero si alguien critica el (para mí justo) reclamo sindical, no debe opinar sobre el accionar de PEPSICO, sino del Estado.
