El antropólogo e investigador de UNSAM compartió su visión respecto de las fake-news, la crisis de las instituciones tradicionales y la idea de la rebeldía asociada a las nuevas derechas en una entrevista con Radio UrbanaBA.
Ante tanta infodemia, queremos ver que pasa con el tema de las fake-news. ¿Cuál es tu parecer a propósito de lo que va pasando con la posverdad? Esto de no me importa si es verdad o no, sino que le creo a tal comunicador.
Yo me dedico a estudiar todo lo que tiene que ver con las creencias sociales. Esas creencias no siempre están comprobadas empíricamente. En los últimos años, con la proliferación de las redes sociales, lo que ocurre es que hay un montón de noticias que son prácticamente mentiras. Este fenómeno tiene que ver con un montón de procesos: la digitalización, la fragmentación de los medios. Yo me preguntaría, como antropólogo, cuáles son las condiciones de eficacia de esas noticias. Hasta qué punto la gente las asume como reales.
¿A qué lo atribuirías?
Siempre hubo noticias falsas. Lo que pasa ahora tiene que ver con la cuestión de la digitalización en tiempo real y la hiperproliferación de la información.
¿Pero el problema está en la hiperinformación? Porque vos tenés una audiencia que de manera indirecta se transformó en activa, antes por ahí tenía un rol más pasivo. ¿Eso no genera una especie de acto reflejo cultural? Esto de decir, no creo nada o creo en todo.
Si, eso es un factor. Pero yo diría que las personas no creen en cualquier cosa, tiene que haber como una especie de “colchón cultural”, algún fenómeno que haga que las personas se enganchen con determinadas noticias por ejemplo. Una predisposición, que tiene que ver con procesos de transformación culturales de los últimos años. Hay una crisis general en las creencias y en las instituciones más convencionales. Desde el Estado hasta los jueces y la Policía. Esto está ligado al tema del individualismo, está idea de creer en uno mismo y en su propia experiencia, no en los médicos ni en las autoridades.
Con respecto a estos discursos, estuve leyendo a que uno de los motivos es que se trata de argumentos simples. ¿Coincidís con esto?
Pasa que lo simple es relativo. Para tener eficacia tienen que de algún modo tocar algún nervio que ya está socialmente dado. Yo no se si hablaría de lo simple, pero si de la “experiencia personal”, esos discursos son eficaces porque apelan a eso.
¿La rebeldía se volvió de derecha? Esta idea libertaria, la nueva moda.
Está totalmente en sintonía. El progresismo le criticaba a la derecha la jerarquía, la vuelta a los valores tradicionales, el rechazo a las minorías y las transformaciones sociales. Esto no es más así. Ahora hay un montón de discursos conservadores que se plantean anti-sistema, la incorrección política. Es un fenómeno global, o por lo menos occidental.
Antes de que llegara al poder, muchas personas me hablaban de Donald Trump como una persona anti sistema. Y a tal punto llegó este hombre, que llegó a desconocer una elección y nunca terminó de reconocer la derrota, al punto de que casi hubo una toma del Capitolio de algunos fanáticos. Es como que no importa lo que pasó, sino lo que vos creas; y esto tiene que ver más con la religión que con un Estado democrático.
Bueno, pero también la creencia en la democracia es una creencia casi religiosa. Buena parte de los que aportaron a la toma del Capitolio eran personas vegetarianas, que tienen como una práctica medio new-age y ese espiritualismo. Ese es un ejemplo de que hay una matriz experiencial individualista que se tornó conservadora.
