En medio de la creciente tensión en Medio Oriente por los enfrentamientos entre Israel e Irán, el presidente Javier Milei planea sostener su agenda internacional y avanzar con el viaje que prepara a Tel Aviv hacia fines de abril, una visita que reafirma el alineamiento geopolítico del Gobierno argentino con el Estado israelí. Aunque todavía no se confirmó cuándo se concretaría el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, la medida continúa siendo evaluada por la Casa Rosada como un gesto diplomático de peso.
El mandatario libertario recibió una invitación directa del primer ministro Benjamin Netanyahu para asistir a las celebraciones del Día de la Independencia de Israel, conocido como Yom Ha’atzmaut. La ceremonia oficial reúne a las máximas autoridades del país y sería la ocasión para un nuevo encuentro entre ambos líderes.
En el Gobierno argentino consideran que, pese al clima de inestabilidad en la región, para entonces el conflicto podría atravesar una etapa menos intensa. Por ahora, según indicaron fuentes diplomáticas, no se solicitó un esquema especial de seguridad ni se modificó el itinerario original del viaje.
La planificación preliminar indica que Javier Milei arribaría a Israel el 20 de abril y que los festejos comenzarían al día siguiente por la noche. Durante esas actividades oficiales, el Presidente argentino podría participar del encendido de una de las antorchas tradicionales que forman parte del acto central.
El vínculo personal entre Milei y Netanyahu comenzó a consolidarse en febrero de 2024, cuando el mandatario argentino incluyó a Israel en su primera gira internacional tras asumir la presidencia. En aquella visita mantuvo reuniones con autoridades israelíes y realizó una serie de actividades simbólicas que marcaron su posicionamiento político y religioso.
Entre ellas estuvo el recorrido por el kibutz Nir Oz, uno de los poblados afectados por el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Durante esa visita también rezó frente al Muro de los Lamentos, donde incluso se lo vio emocionado y participando de cantos vinculados a la resistencia del pueblo judío.
En ese mismo viaje, apenas llegó al Aeropuerto Internacional Ben Gurión, el jefe de Estado argentino ratificó su decisión de trasladar la embajada desde Tel Aviv hacia Jerusalén, un movimiento diplomático con fuerte impacto geopolítico.
Hasta ahora, pocos países tomaron esa decisión: Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, además de Guatemala, Honduras, Kosovo, Papúa Nueva Guinea, Paraguay y Fiyi, que reconocieron formalmente a Jerusalén como capital israelí.
La eventual visita de Milei también se produce tras una serie de acontecimientos recientes en la región. Entre ellos se encuentra la muerte del ayatolá Ali Khamenei, ocurrida durante una operación militar conjunta impulsada por la administración de Trump y el gobierno de Netanyahu.
El ataque destruyó el búnker en el que se encontraba el líder supremo iraní mediante el uso de un misil experimental israelí conocido como Blue Sparrow, capaz de recorrer cerca de dos mil kilómetros y salir momentáneamente de la atmósfera antes de impactar sobre su objetivo.
Tiempo después, la Asamblea de Expertos de la República Islámica designó a Seyyed Mojtaba Hosseini Khamenei, hijo del ayatolá, como nuevo líder del régimen iraní.
En paralelo, Donald Trump dejó abierta la posibilidad de desplegar tropas estadounidenses en territorio iraní con el objetivo de supervisar las reservas de uranio enriquecido del país. El ex presidente norteamericano llegó a afirmar que una operación de ese tipo sería “fantástico”.
En una entrevista, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, alertó sobre el nivel de acumulación de ese material en Irán y sostuvo que el régimen “acumuló una cantidad exorbitante” de uranio enriquecido, “con una pureza muy parecida a la necesaria para un arma nuclear”.
Mientras tanto, Milei continúa con su agenda internacional, que actualmente lo llevó a Nueva York. Allí firmó acuerdos de seguridad con Estados Unidos y también visitó la tumba del Rebe de Lubavitch, figura central del movimiento jasídico Jabad, corriente espiritual con la que el Presidente mantiene afinidad.
Estos gestos, tanto diplomáticos como religiosos, reflejan la posición del mandatario argentino en el escenario internacional frente al conflicto de Medio Oriente, un proceso cuyo desenlace todavía resulta incierto.
En ese contexto, el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, expresó su expectativa de que la situación regional se estabilice antes de la llegada del Presidente. “que ya para el 20 (de abril) esté todo estable y calmo para poder recibir al Presidente”, señaló.
El diplomático explicó además el significado de la ceremonia de Yom Ha’atzmaut: “Acá celebran el Día de la Independencia, Yom Ha’atzmaut, con una ceremonia nacional donde prenden antorchas y se elige, por alguna razón u otra, a héroes o personas sobresalientes de la sociedad. Cada año, en total, prenden doce antorchas. Esta sería la primera vez que el primer ministro Netanyahu invita a un presidente de otro país a prender una antorcha”.
Por otra parte, Wahnish, quien además es rabino y acompañó espiritualmente a Milei durante la campaña de 2023, describió el impacto que los ataques iraníes generan en la vida cotidiana de la población israelí.
“Es muy traumático todo para la sociedad porque no hay clases, salís a la calle se ve vacía, muchos negocios cerrados, pero lo más traumático es quesuena la alarma y entras en pánico”, relató al referirse al clima de temor que atraviesa actualmente el país.
