Luego de la derrota electoral, el ex presidente parece haber mejorado el ánimo con la votación de los Superpoderes y la luz verde al Ejecutivo para fijar las retenciones. Además, hay dos medidas populistas como el freno a los tarifazos y la posibilidad del futbol por TV abierta que buscan reflotar la simpatía de la clase media. Al parecer, la idea es reflotar la transversalidad del 2003 en un terreno que Duhalde y De Narváez aún no conquistaron.
Viene de sufrir la derrota más estrepitosa de su carrera política, pero el hombre parece querer resurgir como el ave Fénix. La mayoría, excepto la tropa propia, cree que no lo logrará y que está obnubilado con la intención de rescatar su nombre de los oscuros rincones del olvido. Lo cierto es que Néstor Kirchner se las ingenió nuevamente para ocupar el centro de la escena y poner a todo el mundo a hacer especulaciones sobre su futuro.
Luego del 28 de junio, la amplia gama de opositores y detractores copó la oferta mediática para apuntar a la derrota y declive del kirchnerismo. La gran mayoría opinó que es el principio del fin de una gestión que se volvió autoritaria, corrupta y frágil luego de los dos primeros años de reconocimientos entre 2003 y 2005. Todos adherían a la idea de un gobierno de transición de aquí al 2011. Pero para ese entonces, Néstor Kirchner intentaría reflotar su imagen y volver por el sillón de Rivadavia.
El patagónico está envalentonado con algunas victorias impensadas un mes atrás. Consiguió que se apruebe el proyecto oficial de Superpoderes, festejó que se levante el pulgar en el Congreso a la posibilidad de que el Ejecutivo fije el monto de las Retenciones una vez más, y frenó el aumento tarifario para la luz y el gas para completar una semana que lo deje con más cosas en el debe que en el haber.
Estos detalles permitieron que Kirchner interprete que no todo está perdido, pero dejaron blanco sobre negro al verdadero responsable del rumbo nacional. Ya nadie duda que, desde las sombras, el pingüino hace lo suyo y Cristina reproduce.
PLAN CONTRA LA POBREZA
La mandataria presentó un plan social para cooperativas que permitiría crear miles de puestos de trabajo a través de una millonaria inversión estatal. Una estrategia muy parecida a la tan mentada transversalidad que permitió que Kirchner afirmara su poder y reconocimiento durante sus primeros años de gestión en alianza con grupos piqueteros y organizaciones sociales.
Claro que la coyuntura no es la misma. Luego del 2001 y el “que se vayan todos”, la fauna política permaneció escondida rogando por supervivencia. Entonces todos acompañaron y nadie levantó la voz. Hoy, reproducir este escenario parece inviable. Mucho más con Duhalde construyendo y agrupando dirigentes descontentos y abandonados por la gestión nacional.
Decir que en el kirchnerismo nadie tiene las espaldas de Kirchner es una obviedad. Pero el patagónico no sueña en el 2011 por esto, sino porque advierte que en la oposición tampoco le podrán hacer demasiada sombra. Al menos por ahora. Todos los sectores temblaron sobre los pies de barros en los que se pararon para encarar los comicios de junio. El oficialismo, sin embargo, se mantuvo firme más allá de la gran cantidad de cuestionamientos. Esto envalentona a Néstor con la chance de poder pelear dentro de dos años por “ser el menos peor” o “lo malo conocido”. Por la negativa o la positiva, tiene con que ilusionarse para la primera vuelta. Pasar un ballotage parece una tarea mucho más complicada.
La semana pasada redondeó siete días que lo sacaron definitivamente del shock de la derrota electoral. Empujó al gobierno al límite del triunfo en una pulseada populista impensada hace 2 semanas. Le sacó el fútbol a la empresa TyC y su televisación privada, dependiente del Grupo Clarín, y está a un par de pasos de conseguir que todos los argentinos vean rodar la pelotita por canales de televisión abierta. ¿El costo de la movida? Es solo un detalle al lado de la pasión por los colores…
Desde Olivos, Kirchner ordena y cuestiona igual que cuando estaba en Casa Rosada. Para colmo, se daría el lujo de presentar su batería verbal desde una banca en Diputados a partir del 10 de diciembre.
Volver al apoyo de las organizaciones sociales, la centroizquierda y el campo popular le da la chance a Kirchner de no depender tanto de los Intendentes del conurbano, que han tendido un “puente de plata” con Scioli pero ya no lo apoyan tanto.
Los jefes comunales, disgustados por el maltrato postelectoral que sufrieron algunos, mantienen una relación que los emparenta bastante con el oficio más viejo de la humanidad: “Está la plata, está el amor”. Si las tendencias muestran que el pingüino está bien parado en el 2011, entonces seguramente lo acompañarán. Pero todo dependerá de lo que hayan construido Duhalde y Francisco De Narváez para entonces, que también están metiendo mella en el PJ.
El miedo a las cacerolas llevó a Kirchner a repensar la estrategia, y la máxima que utilizan muchos dirigentes –“El 2011 es una excusa para permanecer”- parece darle pista al ex presidente para recuperar el sillón hoy prestado.
Por César Morielli
