Uno, figura clave en la legislatura nacional, cosecha el respaldo del oficialismo. El otro, el personaje que quiere colocar el sector más crítico al macrismo y que clama por mayor autonomía. En diciembre, las elecciones del Comité Nacional.
Aunque no tan relevante como las de octubre, una elección relevante para el oficialismo se cuela a fin de año. En diciembre debe renovarse el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Además de los más de 100 miembros que lo componen, el foco estará puesto en quien se erigirá como nuevo conductor, en sucesión de José Corral, actual intendente de Santa Fe, y en el cargo partidario desde 2015.
Dos dirigentes se anotan en la carrera por la sucesión. Ambos, cordobeses. De un lado, Mario Negri. Una de las figuras más importantes del actual gobierno. Es una de las voces más destacadas en la Legislatura de la Nación. Es el jefe del interbloque Cambiemos y a quien le reconocen, hasta el momento, una gran labor legislativa. Pero no sólo eso. Cosecha además el respaldo de los dirigentes más importantes de la coalición. Con el presidente, Mauricio Macri, tiene un diálogo constante; incluso lo imagina como candidato a gobernador por su provincia en 2019. También tiene un buen vínculo con Ernesto Sanz, el dirigente boina blanca más cercano a Casa Rosada, y quien lo impulsa para conducir el comité radical nacional. La tercera pata de la unión partidaria, Elisa Carrió, ya hecho público la buena sintonía con Negri. No sólo en la legislatura; el día del triunfo arrasador en Capital Federal, se los vió juntos y hasta abrazados. A su vez, los tres gobernadores del partido (Gerardo Morales, Alfredo Cornejo y Ricardo Colombi, lo apoyarían. Intendentes, también. Es el sector que apuesta a continuar unidos y profundizar el buen vínculo y dialogo con el Presidente de la Nación.
Sin embargo, la posición de la UCR, ya previo a la discusión con la unión con el PRO y la CC, no es uniforme. Hay un sector considerable que no está a gusto con el trato del partido amarillo. Aquellos que claman por una mayor autonomía del partido y los que se permiten ser más críticos con la gestión actual. Para estos hombres se erige como figura líder, Federico Storani. Él tiene el apoyo de aquellos sitios donde el radicalismo no gobierna y, en los que sí son oficialismo, pero más críticos. Los jóvenes de Franja Morada también lo apoyan. No así Sanz, con quien rompió vínculos.
El radicalismo se debate si debe conducirlos alguien con un excelente vínculo con el Presidente, pero que tenga poca cintura para que las críticas partidarias lleguen a sus oídos, e incluso que sean igualmente consultados a la hora de que Macri adopte medidas de peso; o un dirigente más crítico, con autonomía, pero que igualmente pueda entablar un vínculo.
Obviamente, la cuestión del poderío político también se colará en el debate, sobre todo con vistas a 2019. Sin embargo, ambos espacios coincidirían en un objetivo, que un radical sea compañero de fórmula de Macri, siempre que él opte por la reelección dentro de dos años.
