Central Puerto recibirá 300 millones de dólares para instalar equipos en el AMBA en medio de cuestionamientos por costos, opacidad y tensiones geopolíticas.
El Banco Mundial aceleró un crédito de 4.000 millones de dólares para la Argentina. De ese paquete, Central Puerto, la empresa de Nicolás “Nicky” Caputo —primo del ministro de Economía—, accedió a 300 millones para adquirir baterías de gran escala destinadas al Área Metropolitana de Buenos Aires. El proyecto busca atenuar la crisis energética generada por la decisión oficial de frenar obras planificadas.
La Secretaría de Energía habilitó licitaciones rápidas que favorecieron a Central Puerto. Caputo quedó como el principal beneficiario con dos contratos. El primero, para Central Costanera en el área de Edesur, contempla un almacenamiento de 55 MW a 10.161 dólares por MW al mes. El segundo, en el área de Edenor, implica 159 MW a 11.147 dólares por MW al mes. Según fuentes del sector, este esquema duplica el costo por mega en dólares respecto de alternativas térmicas.
El propio director de Asuntos Corporativos de Central Puerto, Adrián Salvatore, reconoció en un encuentro empresario que las baterías son una solución limitada: “darle a la ciudad de Buenos Aires un cubrimiento de pico de alta demanda por el verano”. También admitió que esta tecnología es menos “eficiente y estable” que sumar nueva potencia térmica.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, celebró el acuerdo en redes sociales y calificó las baterías como “energías renovables”. Ese entusiasmo contrastó con las críticas de especialistas y con el origen de los equipos. Las baterías se fabrican en China y el financiamiento involucra al Banco Mundial bajo control del Tesoro estadounidense. Un consultor advirtió: “Cuando la plata termina en empresas de Beijing, cada decisión pasa por veinte escritorios en el Banco Mundial”.
El contexto generó un dilema geopolítico. El gobierno de Donald Trump terminaría financiando a un proveedor chino a través del organismo multilateral, pese a que en Washington los halcones republicanos sostienen que no se puede respaldar con dólares norteamericanos el avance de China en América Latina. La presencia de Javier Milei junto al secretario del Tesoro, Scott Bessent, en la capital estadounidense sumó incógnitas sobre la aceptación de esta operación.
El mercado duda de que los fondos lleguen antes del verano, cuando el sistema eléctrico alcanza su punto crítico. Las revisiones internas del Banco Mundial son más extensas en casos de proveedores chinos y eso amenaza los plazos del proyecto.
El episodio se suma a otros movimientos que muestran la creciente influencia china en los negocios energéticos argentinos. El proyecto Argentina LNG de YPF también cerró acuerdos con astilleros del gigante asiático para construir buques licuefactores estratégicos. Horacio Marín, presidente de YPF, justificó la contratación directa con el argumento de “acelerar los tiempos”.
