El gendarme, que estuvo más de 400 días preso por la dictadura venezolana del Nicolás Maduro, regresó a la Argentina y brindó una conferencia de prensa. «Estoy muy feliz de estar en mi Patria», dijo.
El gendarme argentino que estuvo secuestrado en Venezuela, Nahuel Gallo, brindó una conferencia de prensa junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en el Edificio Centinela, y habló de lo que vivió en sus 448 días como preso político. «Hasta que no liberen a todos los presos políticos, mi mente seguirá encerrada«, dijo.
Durante su discurso, Gallo recordó que hacía la bandera argentina con jabón blanco y celeste derretido «para sentirse en casa» y que está «muy feliz» de estar en su «Patria».
Por otro lado, habló del lugar donde se encontraba secuestrado: «El Rodeo no es un lugar bueno. Es un lugar de tortura psicológica. Solamente con pensarlo se me traba la boca. Hay más extranjeros esperando a ser liberados. Hasta el último día fuimos ficha de cambio. Le pido a todos los organismos internacionales que no bajen los brazos. Yo sigo encerrado hasta que no liberen a esos extranjeros».
Y agregó: «No puedo contar lo que nos hicieron, no estoy preparado. Quiero tiempo, entender lo que pasó. Estoy muy feliz de volver a mi patria. Gracias a todas las instituciones que hicieron algo. No voy a dar nombres, a todos les agradezco», explicó.
«Hay 24 extranjeros más que están esperando ser liberados» -continuó-. En tanto, sobre cómo pasó sus días en la cárcel señaló: «Mi hijo fue lo único que me mantuvo fuerte».
«Quiero agradecer al Ministerio de Seguridad, a Gendarmería. Me encuentro bien de salud. Me quiero reinsertar a la sociedad. Esta es mi casa. Es mi institución y es mi bandera. Me han hecho saber que siempre me buscaron».
En el micrófono también habló el jefe de la Gendarmería Nacional, Claudio Brilloni, quien aseguró que Nahuel está «en buenas condiciones de salud, con ayuda psicológica».
El canciller, Pablo Quirno, acompañó a los tres integrantes de la conferencia y afirmó: «No vamos a parar hasta que cada argentino y cada ciudadano del mundo pueda vivir en libertad en sus respectivos países».
