Símbolo incalculable de militancia, justicia social y liderazgo femenino, falleció el pasado 17 de mayo. Deja un legado imborrable que abarca desde la fundación del movimiento de Manzaneras en el seno de su propio hogar, hasta su incansable labor como edil y referente política del distrito.
Con profundo dolor y la convicción de celebrar una vida extraordinariamente dedicada al servicio y la justicia social, lamentamos informar el fallecimiento de la dirigente política Mabel Pappano, Concejal Mandato Cumplido (MC) del partido de General San Martín, ocurrido el pasado 17 de mayo.
Mabel fue, es y será un símbolo de lucha continua por los derechos de las mujeres y de los sectores más vulnerables. Su camino político comenzó a la temprana edad de 13 años en Rufino (Santa Fe) —tras haber pasado sus primeros años de infancia en Villa Cañás—. Desde entonces, movida por un profundo e inquebrantable sentimiento de ayuda al prójimo, inició un viaje sin retorno. Militó en la Juventud Peronista junto a compañeros y amigos entrañables, muchos de los cuales trágicamente perdieron la vida durante los años más oscuros de la Argentina.

A finales de los 70, su valentía la llevó a convertirse en una de las mujeres pioneras de la Policía Federal Argentina, integrando las primeras promociones femeninas en plena dictadura y ofreciéndose como voluntaria durante la Guerra de Malvinas. Tras dejar la fuerza y formar su familia, volcó toda su fuerza al trabajo territorial. En la década de los noventa, tras una ardua militancia junto al MODIN encabezado por Aldo Rico, logró un rotundo triunfo electoral que la llevó a asumir como Concejal en General San Martín.
Su paso por el Honorable Concejo Deliberante no fue uno más. Mabel no pasó desapercibida: impulsó un sinnúmero de proyectos de su autoría que marcaron un antes y un después, dejando una huella y un sentido de identidad que permanecerán por siempre en el distrito.
Sin embargo, su obra política más trascendental fue ser una de las mentes y almas creadoras del movimiento político de mujeres más grande de Latinoamérica: las «Manzaneras». Junto al apoyo indiscutido de Hilda “Chiche” Duhalde, lograron posicionar a miles de mujeres de sectores vulnerables en lugares de verdadero poder y liderazgo comunitario.

Esa epopeya no nació en un despacho frío, sino en el calor del seno familiar, en la casa de la calle Campichuelo N° 3296 en Chilavert, transformada en un vibrante local político. Allí, entre casetes de VHS, cámaras analógicas y reuniones multitudinarias, Mabel combatió en cuerpo, alma y voz a los «machos» de la dirigencia tradicional en épocas donde el feminismo aún era visto con recelo y no existían las leyes de paridad. Se abrió camino a fuerza de convicción, dejando un surco de luz tan brillante que, al día de hoy, incluso sus adversarios políticos se enorgullecen al recordarla.
Sus hijos, quienes desde pequeños la acompañaron como soldados silenciosos en cada charla, acto y reunión territorial, son hoy testigos vivos de esa líder inolvidable e imbatible.
Mabel Pappano fue el ejemplo vivo de la perseverancia, la empatía, la solidaridad y la fortaleza. Hoy sus familiares, amigos, vecinos y compañeros de militancia la despiden recordando a la mujer que jamás se doblegó y que convirtió su vida en un faro para todas las generaciones de mujeres que vinieron después.
Hasta siempre, Mabel. Tu luz y tu lucha siguen vivas en cada causa justa.

Firma: Ailin Pappano Hija (@abogadaailinpappano).

