Mientras busca su reelección en la CGT, el camionero apunta a crecer en territorio bonaerense y meterse de lleno en el negocio de la distribución de diarios. Lanza una estructura política propia en el PJ y desafía el poder de Clarín.
Fuente: Diario Crítica de la Argentina
Hugo Moyano tiene un plan para sí mismo. Corre en varios niveles distintos y simultáneos a la vez. Con el apoyo de Néstor Kirchner, quiere ser reelegido como jefe de la CGT.
Es uno de sus objetivos más importantes, pero que se retroalimenta con otros igual de osados y ambiciosos. El 1º de julio lanzará una agrupación política propia, con la que empezará a recorrer el país como si estuviera en campaña.
El viernes, en un acto frente a cientos de camioneros basureros en la localidad bonaerense de Ituzaingó, envió un mensaje: “En el Congreso nadie defiende a los trabajadores mejor que otro trabajador”. ¿Habrá un Moyano –padre o hijo– en las listas de candidatos a legisladores el año próximo? Mientras decide, y pelea día a día con los “Gordos” y Luis Barrionuevo para lograr su reelección en la CGT, la familia camionera continúa un plan de expansión sindical, económica y política.
Desde hace meses presiona para entrar en el negocio de la distribución de los diarios y revistas nacionales: hará todo lo posible para afiliar a su gremio a los camioneros que hoy los reparten desde las imprentas a los kioscos, agrupados en distintas cooperativas.
El proyecto es resistido por las empresas periodísticas y la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines (SDDRA): si el líder de la CGT logra su cometido, tendrá el control directo en la logística y distribución de los medios gráficos que marcan cada día la agenda periodística.
El camionero juega a fondo. A principios de mes, justo en los momentos en que Cristina Kirchner preparaba su viaje a Roma, amenazó con tomar y paralizar las plantas de impresión de Clarín y La Nación, lo que hubiese provocado que la salida de los diarios se suspenda o se atrase por horas, lo que es casi igual. El sindicalista se echó atrás gracias a las gestiones de un viejo conocido, el ministro de Trabajo Carlos Tomada.
La entrada de Moyano a la cadena de distribución de los diarios –un paso esencial en el negocio– sería un avance del oficialismo por sobre los medios gráficos que, según explicó varias veces la propia Cristina Kirchner, malinterpretan el “relato” de la realidad.
Moyano utiliza la cooptación de afiliados para agrandar su poder político y también para ponerles límites a sus enemigos, que suelen ser los mismos que los de la Casa Rosada. Al inicio de la guerra gaucha, por ejemplo, sus muchachos tomaron una planta de la cerealera Grobocopatel Hermanos y lograron que la empresa afilie a 30 camioneros que hasta ese momento no aportaban al gremio. No era un número relevante, pero el hecho fue todo un símbolo: otras importantes empresas rurales podían sufrir a partir de ahora “aprietes” similares del jefe de la CGT.
Tras el conflicto con el campo, los Kirchner profundizaron su enfrentamiento con la prensa. Moyano, a su vez, encabeza desde hace meses una confrontación con el diario Clarín, al que acusa de “operar” en su contra. En mayo, durante el primer acto de la Presidenta en Plaza de Mayo, el camionero ocupó un lugar en el palco y levantó, ante las cámaras de televisión, un cartel que decía “Clarín miente”. Aunque ningún funcionario lo va a admitir en público, desde la Casa Rosada se monitorea de cerca el plan moyanista.
Uno de los más influyentes ministros del Gabinete explicó ante este diario: “Hugo nos explicó que los camioneros que reparten los diarios, por ley, tendrían que estar afiliados a su sindicato y no a distintas cooperativas, como lo están hoy”.
Moyano es un aliado esencial de Kirchner. El Gobierno quiere que siga al frente de la CGT, secundado por el líder de la UOM, Antonio Caló, el candidato de Cristina y del diputado Carlos Kunkel.
A pesar del apoyo oficial, al camionero le cuesta lograr el consenso interno entre los demás gremios para seguir liderando a los sindicatos. El sector de los “Gordos” y el de Barrionuevo se resisten y harán lo que sea necesario para boicotear su reeleción. El 8 de julio, el Congreso Confederal elegirá al nuevo jefe de la CGT, que deberá ser votado por la mayoría de los 1.600 congresales que lo integran.
Moyano dijo ayer que está convencido de que no tendrá candidato opositor: “Todavía no sabemos si va a haber internas, esto se resuelve en las últimas 48 horas”. Sus adversarios internos no creen lo mismo. El lunes, a las siete de la tarde, Barrionuevo reunirá en su sindicato a 14 gremios afines con los que quiere acordar el lanzamiento de un candidato propio, opositor a Moyano.
Los díscolos sacan cuentas todos los días. Hasta ahora, creen poder alcanzar una mayoría propia de congresales. Los últimos que se sumaron fueron los que le responden al ex jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, Alfredo Atanasof, del sindicato de los municipales bonaerenses; y los del ex subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli, de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico. Todos aguardan al 6 de julio.
Ese día se celebrará lo que los jefes gremiales llaman “el Pre Confederal”: “Nos vamos a reunir para contar los porotos para ver quién tiene la banca suficiente para ser elegido como jefe”, adelantó un poderoso sindicalista opositor al camionero.
Es en lo único en lo que coinciden los “Gordos”, Barrionuevo y Moyano: la elección de la CGT se va a definir dos días antes de la fecha formal de los comicios.
