Consideraron que las medidas vinculadas a las retenciones impactan en «uno de los sectores de mayor concentración de poder económico que es el conglomerado exportador» y también en «los precios internos a fin de aliviar también a las familias de clase media». El rol de Grabois y otros dirigentes para contrabalancear las críticas de un sector concentrado del campo argentino.
Juan Grabois fue uno de los dirigentes oficialistas que más reclamó en público y en privado las retenciones a los medianos y grandes productores del campo. A ese reclamo también sumó, en voz y en movilizaciones, a organizaciones campesinas y pequeños productores.
Estas asociaciones hicieron sentir su voz de apoyo al aumento de retenciones a las exportaciones de soja ordenado por el gobierno de Alberto Fernández.
La consigna fue «No todo el campo es lo mismo» y buscó diferenciar al sector de los planteos que realizan las organizaciones de medianos y grandes productores, que rechazaron la suba -que llevó al 27 por ciento los derechos de exportación de soja y al 9 por ciento los de otros granos- y manifestaron la voluntad de llevar las protestas a las rutas, como en 2008.
Mediante un comunicado, organizaciones como MTE Rural, MNCI VIA CAMPESINA, ENOTPO, ACINA, FRENTE AGRARIO EVITA, FEDERACIÓN NACIONAL CAMPESINA, OPINOA, UTR Córdoba, GRITO DE ALCORTA y la Asociación de mujeres Rurales Argentinas emitieron un respaldo a la medida.
«Desde nuestras organizaciones agrarias, conformada por pequeños y medianos productores, campesinos y campesinas y pueblos originarios, queremos saludar la medida tomada por el gobierno del presidente Alberto Fernandez junto a los ministros Luis Basterra, Martin Guzmán y Santiago Cafiero, respecto al aumento de retenciones para los exportadores», se lee en el comunicado.
«Entendemos que esta medida apunta a resolver la emergencia social en la que se encuentra inmerso nuestro país luego de cuatro años de neoliberalismo en el poder», agregaron y remarcaron que «resolver la situación de hambre e indigencia del más del 40% de la población debe no ser solo la prioridad del gobierno, sino un deber de toda la sociedad».
Como contrapartida, analizaron que las medidas impactan en «uno de los sectores de mayor concentración de poder económico que es el conglomerado exportador» y también en «los precios internos a fin de aliviar también a las familias de clase media».
