El ministro bonaerense marcó diferencias con la decisión del intendente y advirtió sobre el impacto político de la interna. También planteó críticas a la gestión local y dejó abierta su proyección electoral.
El ministro de Transporte bonaerense y referente del Frente Renovador en Morón, Martín Marinucci, tomó distancia de la estrategia que impulsó el intendente Lucas Ghi en el Concejo Deliberante y apuntó contra la fragmentación del oficialismo. “No era necesario”, sostuvo sobre la división del bloque que dejó a la coalición Fuerza Patria partida en tres sectores.
El dirigente analizó el conflicto con dureza. Señaló que la disputa entre el jefe comunal y Martín Sabbatella ya se encontraba en un punto crítico. “Va a generar un perjuicio al campo nacional y popular”, afirmó. Con esa definición, dejó en claro que la interna debilita al oficialismo y abre margen para la oposición en el distrito.
Marinucci expresó esas posiciones en una entrevista televisiva. Allí también deslizó cuestionamientos a la administración municipal. “Puede haber mucha vocación, pero si no hay ejecución…”, dijo. A la vez, planteó que el panorama político hacia 2027 resultó “muy complejo”.
En ese marco, describió un escenario de ruptura difícil de revertir. “Hay una situación que lamentablemente la veo bastante irreversible en términos de vínculos personales”, señaló sobre la relación entre Ghi y Sabbatella. La disputa política se combinó con el límite a las reelecciones, que dejó al actual intendente sin posibilidad de competir por otro mandato si no hay cambios en la ley.
El posicionamiento de Marinucci lo ubicó como una de las voces críticas dentro del oficialismo local, en medio de un proceso de reconfiguración interna que aún no definió candidaturas. El propio ministro evitó cerrar puertas, pero buscó bajar el tono de sus aspiraciones personales.
“Hay que ser más permeable para poder mejorar muchas acciones del Gobierno, las cuales yo creo que nosotros como espacio, el Frente Renovador, tiene mucho para aportar”, planteó. En ese sentido, recordó que su sector forma parte de la gestión tanto en el Ejecutivo como en el Concejo Deliberante.
A pesar de sus diferencias, no descartó acompañar al intendente en un eventual escenario de reelección. “No tendría ningún problema”, afirmó. Y agregó: “No tengo una obsesión por ser intendente: es un deseo, una vocación”.
Sobre su futuro político, insistió en que la discusión llegará más adelante. “No me desvive: sí tengo mucha vocación, soy un fanático del laburo, de la cosa pública y de resolver problemas, de generar equipos, de gestionar”, sostuvo.
El cierre dejó un mensaje orientado a la interna oficialista. “Las candidaturas se discutirán el año que viene, y mi vocación va a estar siendo o no candidato. Tengo mucho para aportar en Morón en todo este proceso que falta hasta el año que viene. Mientras, estoy para ayudar al Ejecutivo municipal a mejorar mucho su gestión”, concluyó.
