La gestión de Lucas Ghi desactivó una planta modelo del sistema GIRSU por razones económicas y reclamos vecinales. El trabajo se trasladó a Castelar sur y el Municipio revisó otros programas ambientales.
El arranque político de 2026 en Morón incluyó una decisión de alto impacto en materia ambiental. El gobierno de Lucas Ghi dispuso el cierre de la planta de reciclado ubicada en Castelar norte, un espacio que formó parte del plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos y que funcionó en un predio de casi media manzana sobre la calle Viamonte, con salida también por Curuchet.
Desde la Jefatura de Gabinete municipal confirmaron la medida y la vincularon con el contexto económico y con reclamos de vecinos del área. Las fuentes oficiales señalaron que existieron “quejas vecinales por olores”, a lo que se sumaron denuncias por la presencia de roedores en un sector residencial cercano al Plaza Oeste Shopping.
La comuna resolvió concentrar la actividad en otro punto del distrito. “Todo hizo armó un combo que derivó en que la actividad se traslade al Espacio de Agroecología en el barrio San Juan de Castelar sur. Ahí se concentrará el trabajo”, indicaron desde el Ejecutivo. De ese modo, la planta de Castelar norte dejó de operar pese a que recibió reconocimientos de organismos nacionales e internacionales por su esquema de tratamiento de residuos.
El programa que funcionó en ese predio apuntó al manejo de residuos “de forma ambientalmente sostenible, promoviendo la separación en origen, reciclaje y tratamiento”, según comunicó el propio Municipio en etapas anteriores. La crisis financiera forzó ahora un replanteo. En el nuevo espacio restó trasladar la banda transportadora para completar el esquema operativo.
El cierre de la planta no implicó la eliminación de todos los programas ambientales. El servicio de higiene urbana destinado a ramas, hojas, césped y escombros domiciliarios continuó vigente, aunque presentó fallas en las últimas semanas. La prestación, a cargo de la empresa Urbaser, no funcionó en algunas fechas que coincidieron con las fiestas de fin de año.
Desde el Ejecutivo admitieron dificultades. “Hay lugares en donde los vecinos nos comunicaron que prepararon los residuos y no pasó el camión”, reconocieron. El sistema permite retirar hasta cinco bolsas de escombros por semana y un metro cúbico de restos verdes por domicilio, aunque el Municipio revisó su implementación.
En paralelo, la gestión buscó reforzar el rol de la Estación Ambiental de El Palomar. Allí los vecinos pueden llevar residuos comunes y tecnológicos en distintos horarios. La reconfiguración del esquema ambiental marcó una de las primeras decisiones estructurales del año en Morón, en un contexto de ajuste y revisión del gasto público.
