La diputada provincial visitó el estudio de “LaNoticiaWeb TV” y explicó en profundidad su alejamiento de De Narváez y su acercamiento a Massa. En un tono conciliador, pidió al gobierno y a la oposición “bajar los decibeles” de agresividad, y criticó a los dependientes de Nación: “Los intendentes de la Tercera están a merced de De Vido; los de la Primera tienen vuelo propio".
La diputada provincial del Frente Renovador Peronista, Mónica López, fue la invitada del cuarto programa de “LaNoticiaWeb TV” (todos los domingos a las 23.30, por “Somos Zona Norte” o en https://www.nortetelevision.com/programas/politicayeconomia/index.html) En diálogo con Eduardo Román, habló de su pase al massismo y de la fragmentación política que vive la dirigencia y la sociedad.
En las últimas semanas se vivieron semanas con fuerte tensión en el país...
Estamos viviendo momentos convulsionados. Lo importante es no seguir alimentando la división entre la gente y la política. Lo importante sería trasmitir un mensaje de optimismo y esperanza. Tenemos elecciones en agosto y en octubre, es momento de elegir y racionalizar todo lo que sentimos adentro por medio del voto. Y que las diferencias y la agresividad que existe en la política comiencen a bajar los decibeles. Tanto del gobierno como de la oposición.
Esta semana Felipe Solá analizó que habría un 25 por ciento de gente kircherista muy fanática, enfrentado contra otro 25 por ciento muy antikirchnerista, que odia a Cristina. Pero dijo, y yo coincido, que hay un 50 por ciento de la gente que va por el medio, que se pregunta cómo seguimos, que no está de un lado ni del otro sino en función del futuro.
La alternativa no se hace desde la agresión, se hace desde propuestas de políticas públicas. Hay que empezar a programar qué hacemos en el país o en la Provincia para bajar las estadísticas de la inflación, mejorar la Justicia y la seguridad. Qué vamos a hacer con los jóvenes que no estudia ni trabaja.
Mónica López sorprendió en enero pasándose al massismo, cumplió una etapa trabajando con De Narváez y ahora considera que el futuro es Massa. Ahora hay una elección de medio tiempo como en 2009, ¿de qué manera la gente puede volver a confiar en que, si vota oposición, la cosa mejora?
En las alianzas, en lo que se llama frente electoral. La política entiende que la gente pide “que se unan todos”. Yo no creo que haya que unirse para ganarle a alguien. Si tenemos pensamientos equilibrados y una política moderada, en una Argentina de trabajo…ese es el sentido de la unidad. Es imposible pensar en mezclar solamente para ganarle a alguien. Así surgió la Alianza del 99. Yo creo que esta vez la cosa va a terminar en tercios que sean afines. El gobierno por un lado, el radicalismo y el FAP por otro, sectores del peronismo disidente…la gente va a ir encontrando en esos tercios un lugar donde dar su voto de manera positiva.
La pregunta del millón es: ¿Massa juega o no juega? ¿Si no juega, ustedes lo acompañan igual pensando en 2015?
Si yo hubiera pensando en términos electoralistas para volver a renovar el mandato, me hubiera quedado donde estaba, en un lugar seguro donde sacaría ocho, diez o doce puntos y renovar (la banca). Pero yo me planté, junto al diputado nacional Alberto Roberti y otros compañeros, si eso era una gran ventaja para la construcción de la política a largo plazo. Y no, eso era sólo mirarme en el plano personal. En enero creí que teníamos la obligación de acompañar a una persona joven y con una expectativa brillante no sólo en su distrito, sino en el país.
¿Qué pasó con De Narváez?
En febrero de 2012 le propusimos construir un espacio mayor y peronista. Nos dijo que sí, que empecemos a construir conversando con el gobierno bonaerense y con Sergio Massa. Pero en diciembre del año pasado, cuando había conversaciones avanzadas, dijo “yo no sigo, sigan ustedes, porque Sergio y Daniel no van a jugar, y (el candidato) voy a ser yo”. Él pensó en él por sobre el colectivo.
Y en un punto salió a apurar a Sergio, para que se defina.
Eso ha sido un error. Desde un cargo de legislador nacional no se puede correr a un Intendente, y hacerle decir cosas que no son el momento de decir. Ni tampoco hacer política detrás del humor del otro. Hay que generar agenda, propuestas alternativas. Hoy el espacio está generando alianza, el acto en Córdoba…
Con Moyano, Lavagna, De la Sota…
Claro, desde lo individual, cada uno tiene su valor agregado. Pero no me parece que esa sea la salida. Por eso hablo de evitar las alianzas sólo para ganar. Y con De Narváez se buscaba ganar, el “Ella o vos”, el polarizar con el gobierno nacional, en vez de brindarle a la sociedad un lugar de debate.
PING PONG DE INTENDENTES
¿Gabriel Katopodis?
Tuvo la suerte y el trabajo de ser Intendente, de un distrito tan complicado como San Martín. Llegó de la mano y de la ayuda de Sergio Massa. Esta es la renovación del peronismo.
¿Luis Andreotti?
Exactamente la misma situación. Además veníamos del mismo lugar, es un hombre que había ganado en 2009 de la mano de Unión-PRO, y ahora con Massa ha logrado llegar a un distrito tan importante como San Fernando.
¿Sergio Massa?
Un dirigente tras el cual todos nos encolumnados, con una expectativa de futuro brillante.
¿Gustavo Posse?
Lo conozco muy bien, compartimos muchas cosas juntas, de hecho en 2011 participamos juntos. Es un Intendente muy dedicado a la gestión.
¿Jorge Macri?
También compartimos listas con él. ¡Cuánta gente que venimos del mismo espacio! Mirá lo que ha hecho el peronismo en la Provincia de Buenos Aires, y también otras fuerzas como Posse y Macri. Esta es la renovación de la política. Todos dirigentes jóvenes. Es la generación que busca la política a largo plazo.
En 2007 las elecciones se llevaron muchos caciques y barones de la tercera sección. Y algo parecido pasó en 2011 en la primera.
Sí, pero hubo una diferencia. Yo soy de la tercera sección. En la primera los dirigentes tienen liderazgo, no sólo es gestión nueva, no sólo son muchachos brillantes. En la tercera hay un liderazgo muy fuerte del FPV, donde muchos intendentes se creen progres y vienen de las gestiones anteriores del peronismo como de Menem y Duhalde. Conozco a muchos de Avellaneda que vienen desde 1999 disfrazados de progres, y hoy se quedan acotados a las decisiones del gobierno nacional. No pueden tener ideas propias, se quedan a merced del ministro De Vido. En cambio, en la primera tienen vuelo propio, y eso es una generación política que no depende del gobierno nacional, sino del interés de sus propios vecinos.
