La literatura Argentina se amplia y enriquece velozmente gracias a la irrupción de mujeres como escritoras. Se reconoce hoy a la mujer como protagonista central, tanto creadoras como sujetos de escritura. Ahora, al menos la mitad de los escritos, en nuestro país, lleva la firma de una mujer. Es importante referenciar como escriben las mujeres y como las mujeres son escritas. El hecho es que en democracia, también hemos recuperado el uso de la palabra.
Como casi en todos los pueblos, por siglos, los argentinos han considerado a la mujer como objeto de deseo, depositaria inconsulta de los valores decretados por el hombre. Tuvimos períodos como en América latina, en tiempos de esclavitud, censura, tortura y persecución en los que la mujer mantuvo la negación al derecho de su propio cuerpo y a la palabra.
Aparece en Argentina una mujer con confiada concepción quien llevó el cambio de imagen y de rol con acciones que ella limitaba a las forjadas por los varones. Tuvo etapas de representación pasiva, silenciosa, mansa convirtiéndose posteriormente en una mujer depositaria, mensajera y maestra respondiendo a distintos principios que habían sido inculcados culturalmente y que, empezaron a preguntarse ellas mismas cuáles eran sus propios valores.
Me refiero a Eva Duarte, de ella hablo, quien caminó modificando y quebrando tradiciones. Su estilo fue cuestionado pero planteó un nuevo escenario que hizo comprender a los varones que las mujeres conformaban la otra mitad y hasta el momento se empeñaban en ignorar basadas en el silencio de ellas.
En esa etapa se la consideró «El Inmóvil Sol Secreto» que empieza a moverse verdaderamente, abriendo puertas para que salga lo incontenible, y por eso es descubrimiento y, por ende, conocimiento. Eva produjo un cambio profundo que hay que celebrar.
Las mujeres empiezan a mirarse con sus propios ojos. Resultan verdaderas conquistadoras de nuevos territorios y sacudieron la imagen tradicional en la política, en el trabajo, en la literatura, en la ciencia.
Superando con actividad y movimiento denominaciones de «prostituta», «la jodida», «la puta» para convertirse como un sol que amanece y rompe los secretos de la oscuridad.
Ellas consiguieron que el sol dejara de ser «inmóvil y secreto».
Aparecieron dificultades con las que debieron enfrentarse las primeras mujeres que irrumpieron en las escenas de cambio. Eva tuvo el valor de prepararlas cuando se manifestaron en un momento intenso y difícil de nuestro país.
Considero que la mejor manera de acercarnos a Ella es conocer y reflexionar a partir de escrituras, lecturas, poemas, narraciones, experiencias de vida, en el contexto de un Taller Literario.
Mujeres y hombres de nuestra comunidad tendrán la oportunidad de sus manifiestos coordinado por una Tallerista, quien guiará el momento de todas las expresiones.
Pedimos el reconocimiento del taller literario 100 años… «Evita» Pueblo que se llevará a cabo el 11 de Mayo de 14 a 19hs, en el Honorable Concejo Deliberante de Gral. San Martín.

