El presidente de Racing se sumó al bloque crítico contra Claudio “Chiqui” Tapia y endureció su postura tras la eliminación ante Rosario Central.
La interna del fútbol argentino sumó un nuevo capítulo explosivo. Tras la eliminación de Racing frente a Rosario Central en el Gigante de Arroyito, Diego Milito rompió el silencio y lanzó un duro mensaje contra la conducción de la AFA encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia. El presidente de la Academia se suma así a la avanzada que ya habían iniciado Juan Sebastián Verón y la dirigencia de River Plate.
Según trascendió, Milito explotó en el palco visitante apenas terminó el partido y bajó directamente al vestuario para hablar con Gustavo Costas y los futbolistas. “Hablo yo”, habría dicho antes de comunicar una decisión política e institucional: endurecer la postura de Racing frente a la AFA.
Luego, el propio club publicó un fuerte mensaje en redes sociales donde Milito cuestionó abiertamente el presente del fútbol argentino. “El fútbol argentino está roto. Tenemos que empezar a hablar. A mí me miran de reojo porque no soy del ambiente, más allá de venir del fútbol. Pero invito a los dirigentes y a los jugadores a reconstruir nuestro fútbol”, expresó el exdelantero.
El malestar de los hinchas racinguistas venía creciendo desde hace meses por distintos arbitrajes y decisiones dirigenciales que consideraban perjudiciales para el club. Muchos le reclamaban públicamente a Milito una postura más firme. La derrota ante Central habría sido el punto de quiebre.
Detrás de escena, desde hace tiempo se especulaba con un alineamiento político entre Milito, Juan Sebastián Verón y Stefano Di Carlo, el principal dirigente de River. Los tres aparecen ahora como referentes de un espacio crítico hacia la conducción de Tapia y Pablo Toviggino.
La primera señal fuerte la había dado Verón. El presidente de Estudiantes fue uno de los primeros dirigentes en confrontar abiertamente con la AFA tras las sanciones y conflictos derivados del respaldo del Pincha a Rosario Central. En una entrevista de 2025, la Bruja había cuestionado el funcionamiento del Comité Ejecutivo y denunció que “Tapia y Toviggino quieren tener cautivos a los clubes tirándoles migajas”.
River profundizó esa ruptura meses después. En marzo de este año, la dirigencia encabezada por Di Carlo anunció que el club dejaba de participar de las reuniones del Comité Ejecutivo de AFA por desacuerdos con los mecanismos de toma de decisiones.
A través de un comunicado oficial, River sostuvo que las discusiones sobre el futuro del fútbol argentino deben darse “mediante procedimientos claros y previsibles”, cuestionando directamente la dinámica interna de la entidad.
Aunque desde Núñez evitaron hablar de “guerra”, el movimiento fue interpretado como una fuerte señal política contra Tapia. Ahora, con Racing sumándose al bloque crítico, empieza a consolidarse un eje Estudiantes-River-Racing que podría arrastrar a otros clubes descontentos con la actual conducción.
Mientras tanto, en la AFA observan con preocupación el avance de esta nueva oposición interna. El rol de Pablo Toviggino, mano derecha de Tapia y uno de los dirigentes más confrontativos del oficialismo, también vuelve a quedar en el centro de la escena.
La disputa ya no parece solamente futbolística. En el trasfondo aparece una pelea por el modelo de conducción del fútbol argentino y, para muchos dirigentes, el comienzo de un reordenamiento político dentro de la AFA.
