El Gobierno apuesta a un salvataje inédito desde Estados Unidos mientras las reservas del Banco Central siguen en rojo.
El ministro de Economía festejó el swap por u$s20.000 millones con Estados Unidos como si fuera un salvavidas definitivo. Prometió que ese dinero permitirá “estabilizar las presiones en el mercado” y mostrará fortaleza en las reservas. Sin embargo, el Banco Central recibió en dos años u$s92.670 millones que se esfumaron al mismo ritmo en que ingresaron.
El plan armado por Luis Caputo y Santiago Bausili para sostener la sensación de estabilidad financiera sumó fondos de toda procedencia: blanqueo de capitales, incentivos al agro, bonos en dólares, operaciones REPO con bancos internacionales, desembolsos del FMI y otros organismos multilaterales. Cada herramienta prometió reforzar las arcas y terminó alimentando una salida constante de divisas.
Las aperturas de la cuenta capital y la falta de credibilidad del modelo provocaron que los dólares se fueran por turismo, importaciones, pagos externos y dolarización de carteras. El resultado fue contundente: las reservas netas siguieron en negativo pese a los ingresos récord.
Los principales mecanismos
El blanqueo de capitales exteriorizó u$s34.000 millones, de los cuales u$s20.631 millones entraron en billetes al Banco Central. El “dólar blend” habilitó a los exportadores a liquidar el 20% de sus divisas al mercado financiero, generando ingresos estimados por u$s15.124 millones.
Los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (BOPREALES) sumaron suscripciones por u$s10.000 millones para ordenar deudas del sector importador. El BCRA también cerró dos operaciones REPO con bancos internacionales que le aportaron u$s3.000 millones a una tasa del 8,8%. “Menor a las tasas actuales de mercado”, señaló en X el director del organismo, Federico Furiase.
El programa ampliado con el FMI agregó u$s22.000 millones en tramos, con desembolsos iniciales de u$s12.396 millones y u$s2.069 millones adicionales. El Banco Mundial y el BID aportaron otros u$s6.263 millones entre abril y agosto.
En paralelo, el Tesoro licitó el Bonte 2030 para inversores no residentes y obtuvo u$s1.500 millones en divisas. La baja temporal de retenciones permitió que el sector agroindustrial liquidara u$s21.687 millones hasta julio pese a precios internacionales en caída.
Promesas incumplidas
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue presentado como la llave para atraer u$s50.000 millones en contratos a 30 años. Hasta hoy sólo se aprobaron siete proyectos por u$s13.067 millones, centrados en energía y minería. Los dólares prometidos no ingresaron y, por lo tanto, tampoco salieron.
Con este panorama, el Gobierno confía en que el swap por u$s20.000 millones de Estados Unidos actuará como un escudo frente a la crisis. Pero la experiencia reciente muestra que la llegada de divisas no garantizó estabilidad ni reservas positivas.
