Eliminar la intermediación de los definidos por el gobierno como ‘gerentes de la pobreza’, parece ser una realidad lejana. Sin embargo, el Presidente y su Ministra hacen números y ven como reaccionan los sectores sociales postergados ante esta idea.
El tire y afloje del gobierno con las organizaciones sociales y piqueteras inició incluso antes de asumir, con la promesa del Presidente Javier Milei de cortar con los ‘gerentes de la pobreza’.
Esta promesa cayó muy mal en todas las organizaciones que representan a sectores sociales, e iniciaron un plan de acción que en pocos días de gobierno ya mostró movilizaciones a distintas oficinas gubernamentales, cacerolazos y ollazos.
La nueva medida de este plan de acción fue la fila que hicieron ayer en la nueva sede del Ministerio de Capital Humano. Claramente los que estaban formados tenían hambre, pero no tenían la esperanza de que la Ministra los atienda. Como dicen los medios ‘ligados’ al oficialismo, fue un plan político.
Que haya sido una medida política organizada -tanto esa como las anteriores mencionadas-, no significa que la gente no tenga hambre ni necesite las ayudas que fueron a pedir. Lo que si demuestra es que, a diferencia de otros puntos de nuestra historia nacional, esa gente que tiene hambre esta organizada.
Las cabezas de esas organizaciones son personas que ya conocemos, Juan Grabois de la UTEP; Emilio Persico, del Movimiento Evita y Eduardo Belliboni, del Polo Obrero. Para dar los tres ejemplos más fuertes.
El gobierno apunta a estos dirigentes como ‘gerentes de la pobreza’, haciendo la cuenta de la caja que deben tener ‘administrando’ los planes sociales que cobran quienes las conforman. La cuenta es que hay cerca de 1.200.000 planes Potenciar Trabajo, cada uno equivalente a medio salario mínimo por mes (78.000 pesos por cabeza). Representan cerca de 100 mil millones cada 30 días.
Lo que comunica el gobierno es que la totalidad de este dinero es filtrado por las organizaciones. Es sabido que tienen cierta caja, pero cualquiera que sepa lo que pasa en los barrios conoce que quien tiene asignado un plan, lo cobra.
Otro punto que pone a las organizaciones bajo la lupa es la repartición de comida a los comedores comunitarios. Esto es algo que pasó por varias organizaciones durante el gobierno de Alberto Fernández. Tanto las sociales ya mencionadas, como organizaciones políticas como La Cámpora, se encargaban de repartir los alimentos.
Nunca un merendero o comedor denunció no haber recibido sus alimentos del gobierno, más allá de esta intermediación de las organizaciones. Sin embargo, al gobierno le molesta que existan estos intermediarios y piensa como cortarlos de raíz.
Esto ya inició, con la falta de repartición de alimentos existente actualmente, por la que reclaman todos los comedores. Sin embargo, la Ministra Sandra Pettovello tiene en mente poner en practica un sistema para entregar directamente el dinero a los comedores y que ellas se encarguen de comprar los alimentos.
El problema con esto, es que la cantidad de dinero tendría que ser mayor, y supuestamente no hay plata.
Al gobierno se le complica negociar con las organizaciones, pero por una cuestión de principios propios. Las organizaciones ya negociaron con Mauricio Macri cuando era Presidente, por lo que no tendrían problema en hacerlo con Milei si este se presta.
Sin embargo, lo que Milei realmente quiere es cortarlas de raíz. Hay que ver si el presupuesto de Capital Humano y la disposición de los sectores postergados le permitirán eso.
