El Presidente encabezó encuentros en Casa Rosada junto a empresarios farmacéuticos y congresistas de Estados Unidos. En paralelo, el Gobierno buscó fortalecer el vínculo con Washington mientras creció la discusión por la propiedad intelectual y el futuro de los medicamentos genéricos.
Medicinales (CAEME) y con una delegación de legisladores estadounidenses. El encuentro ocurrió en un escenario atravesado por la discusión sobre la reforma del sistema de patentes y por las negociaciones comerciales entre Argentina y Estados Unidos.
Junto a Milei participó el ministro de Salud, Mario Lugones. También asistieron representantes de algunas de las principales compañías farmacéuticas multinacionales que operan en el país. Durante la reunión, CAEME anunció un plan de inversión de u$s8.000 millones destinado a investigaciones clínicas en Argentina, uno de los datos que el Gobierno buscó mostrar como señal de respaldo empresarial.
Entre los empresarios estuvieron el titular de CAEME, Gastón Domingues Caetano, además de ejecutivos de Merck & Co., Roche, Bristol Myers Squibb, Novartis, GlaxoSmithKline, Sanofi y Pfizer.
La actividad oficial incluyó además una reunión con una comitiva del Congreso de Estados Unidos integrada por dirigentes republicanos y demócratas. Participaron los congresistas Mario Diaz-Balart, Andrew Harris, Chuck Edwards, David Rouzer, Jay Obernolte y Henry Cuellar. También formaron parte del encuentro funcionarios y asesores vinculados al sistema de salud del Capitolio.
La presencia de la delegación norteamericana se produjo mientras Washington siguió de cerca el debate argentino sobre propiedad intelectual y patentes farmacéuticas. El tema representó uno de los principales reclamos de laboratorios estadounidenses en las conversaciones bilaterales.
En la Casa Rosada buscaron mostrar sintonía política y económica con la administración estadounidense. El oficialismo intentó además enviar señales favorables para la llegada de inversiones extranjeras en sectores estratégicos como el farmacéutico.
La discusión por la reforma de la ley de patentes todavía no encontró consenso entre los distintos actores del sector. Los laboratorios agrupados en CAEME reclamaron una mayor protección de la propiedad intelectual y cambios regulatorios más ágiles, mientras otros sectores de la industria advirtieron sobre posibles consecuencias en el precio de los medicamentos y en la fabricación local de genéricos.
El debate también abrió diferencias políticas y empresariales alrededor del nuevo esquema que impulsa el Gobierno. Algunos sectores sostuvieron que una ampliación de las patentes podría favorecer el desembarco de capitales internacionales. Otros actores alertaron sobre un eventual impacto negativo para el acceso a tratamientos y para la industria nacional.
