Fiel a su estilo de discurso de barricada, Milei habló de «zurdos de mierda» haciendo referencia al Partido de los Trabajadores que lidera el presidente brasileño y lo comparó con «el kirchnerismo, la versión argentina del presidiario», en referencia a Lula y su pasado en la cárcel.
Una de las pocas veces que se salió de la lectura del discurso fue cuando el audio se interrumpió por un problema con los micrófonos. «¿Funcionan ahora? ¿Che los micrófonos estos quién los mandó a tocar el ladrón?«, volvió a cargar contra Lula.
Milei dijo que Brasil todavía «no vivió las consecuencias más nefastas y profundas» de los gobiernos del PT, pese a que ese partido ejerció el poder desde 2003 al 2016 (con Lula primero y Dilma Rousseff después) y finalmente desde 2023 (tras el mandato breve de Temer y la presidencia de Bolsonaro). «Pero puede vivirlas si no da una vuelta de timón. Confiamos en ti, Flavio, para lograr parar a la basura socialista«, lanzó, otra vez, contra Lula.
Acompañado en Brasil por su hermana Karina y por el canciller Pablo Quirno, Milei también insistió a lo largo de su discurso con los elogios a su gestión, a la que usó como ejemplo del cambio que, según él, «ya se siente a nivel regional y en el resto del mundo».
En la seguidilla de sus ataques a Lula, Milei sostuvo que «volvió al poder radicalizado, tomando páginas del libro de desastres que en Argentina escribió el kirchnerismo». Y afirmó: «Si en Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el riesgo Kuka; acá, en Brasil, hoy tienen el riesgo Lula, y se refleja claramente en el mercado accionario».