La Casa Rosada apuesta a sellar entendimientos con una decena de gobernadores para apuntalar el proyecto reeleccionista. La suspensión de las PASO aparece como el primer paso de una estrategia que combinará acuerdos públicos y negociaciones reservadas
La estrategia electoral de La Libertad Avanza para 2027 comenzó a mostrar un giro. En la Casa Rosada ya no se habla únicamente de listas propias: el objetivo de garantizar la reelección de Javier Milei abrió paso a negociaciones con gobernadores que hasta hace poco parecían incompatibles con el discurso del oficialismo. La reciente reunión con Maximiliano Pullaro fue leída, puertas adentro, como una señal de ese cambio de rumbo.
La imagen reunió a 18 dirigentes y tuvo como principal protagonista a Karina Milei, quien encabezó el encuentro que selló el acuerdo para que la Nación transfiera a Santa Fe la administración de la ruta A012. El entendimiento llegó luego de tres años de negociaciones y de las gestiones encabezadas por Diego Santilli, que logró destrabar la resistencia del ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, al reclamo impulsado por el mandatario santafesino. Para alcanzar ese punto hicieron falta tres cambios de jefe de Gabinete.
También participaron de la reunión la diputada Romina Diez, principal referente libertaria en Santa Fe y posible candidata a gobernadora, además del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien junto a su primo Eduardo «Lule» Menem conduce el armado político del karinismo en la provincia. La presencia de ambos respondió más a una señal política que a cuestiones de gestión.
Karina Milei, garante de los acuerdos
«Cuando aparezca Karina, es porque con ese gobernador habrá arreglo; el tema es cómo», resumió una fuente del oficialismo antes del encuentro con Pullaro. En el entorno libertario interpretan que la lógica de listas puras comenzó a ceder terreno frente a una estrategia más flexible cuyo único objetivo es asegurar un segundo mandato para Javier Milei. Esa orientación fue definida hace cuatro meses por la mesa chica del Gobierno, cuando Manuel Adorni todavía integraba el gabinete. Su posterior salida es leída por algunos dirigentes como el primer costo político de ese cambio de estrategia.
Aunque Pullaro acompañó al Gobierno en distintas votaciones parlamentarias —como cuando evitó respaldar la interpelación al exjefe de Gabinete—, nunca mostró el alineamiento que mantienen gobernadores como Osvaldo Jaldo o Raúl Jalil, quienes respaldaron al oficialismo desde el comienzo de la gestión.
Dentro del esquema que diseña Karina Milei, Santa Fe aparece como una de las provincias con posibilidades de integrarse a un gran acuerdo electoral para 2027. El modelo toma como referencia las alianzas construidas durante las legislativas de 2025 y contempla repetir experiencias similares en Entre Ríos, con Rogelio Frigerio; Mendoza, con Alfredo Cornejo; San Luis, con Claudio Poggi; Chaco, con Leandro Zdero; y la Ciudad de Buenos Aires, con Jorge Macri. También se analizan conversaciones con Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut) y Carlos Sadir (Jujuy), aunque cada distrito tendría un esquema distinto.
Tres etapas para sellar los acuerdos
El primer objetivo del oficialismo consiste en conseguir que esos gobernadores aporten sus legisladores para aprobar la eliminación de las PASO o, al menos, repetir la suspensión aplicada en 2025. Ese sería el punto de partida del nuevo esquema de acuerdos impulsado por Karina Milei.
Luego llegarán otras dos instancias sensibles. La primera aparecerá con la definición de las listas provinciales para las elecciones anticipadas; la segunda, durante la inscripción de candidaturas nacionales mediante la Boleta Única Papel. En ambos casos, el oficialismo deberá demostrar que cumplirá los compromisos asumidos con los mandatarios provinciales, mientras espera recibir respaldo en las elecciones nacionales.
En ese contexto, un dirigente peronista recordó la advertencia que Cristina Fernández de Kirchner le hizo a Axel Kicillof: una vez asegurado el poder territorial en los comicios provinciales, muchos intendentes reducirán su esfuerzo para las elecciones nacionales de octubre.
Los cuatro modelos que analiza La Libertad Avanza
La conducción libertaria evalúa cuatro esquemas para competir en 2027.
El primero contempla competir sin acuerdos, como ocurrirá en la provincia de Buenos Aires, donde el oficialismo da por descontado que presentará una candidatura propia. Allí Diego Santilli continúa siendo uno de los nombres con mayores posibilidades, aunque dentro del espacio muchos comparten la mirada del asesor Santiago Caputo, quien considera que gobernar el principal distrito del país podría representar más problemas que beneficios para un proyecto de fuerte ajuste fiscal.
Según esa visión, el verdadero objetivo debe ser consolidar una mayoría legislativa antes que acumular gobernaciones. «Tenemos que manejar el Congreso, con propios y aliados, que es donde se votan las reformas que el Presidente necesita», sintetizan cerca del asesor presidencial. Bajo esa lógica, el sector de Santiago Caputo aceptaría incluso ceder el control de las listas provinciales a cambio de garantizar acuerdos para las candidaturas nacionales. Se trata de una postura más aperturista que la sostenida por Karina Milei, aunque ambas estrategias comenzaron a acercarse.
Las diferencias dentro del denominado «triángulo de hierro» siguen presentes. Esta semana, Karina Milei ubicó a Santiago Caputo en un lugar central durante la foto de la mesa política, pero luego impulsó el denominado Día de la Unidad, en homenaje al armado de la lista bonaerense que dejó afuera a Las Fuerzas del Cielo.
Un segundo esquema contempla competir con listas propias, aunque sin desplegar toda la fuerza electoral. Desde algunos despachos oficiales explican que La Libertad Avanza podría transformarse en árbitro de elecciones provinciales donde no tenga posibilidades reales de ganar, pero sí de alterar el resultado. Esa capacidad de incidencia también serviría como herramienta de negociación.
Existe además una variante menos visible. En provincias como Santa Fe, donde consideran inevitable presentar candidatos propios, algunos operadores analizan combinar una candidatura oficial con apoyos indirectos a otros espacios para equilibrar la competencia. «Ponemos un candidato que al gobernador le saque cinco puntos nada más, mientras financiamos a otro que le quite lo mismo al peronismo», describieron al explicar esa estrategia.
Otra posibilidad consiste en presentar candidatos libertarios sin involucrar activamente a Javier Milei en la campaña. Los antecedentes respaldan esa alternativa: salvo excepciones, el oficialismo obtuvo peores resultados en elecciones provinciales anticipadas que en los comicios nacionales. En Santa Fe, por ejemplo, el espacio de Pullaro se impuso en la elección para convencionales constituyentes, mientras que meses después La Libertad Avanza revirtió el resultado durante las legislativas nacionales.
Mauricio Macri, la negociación pendiente
El cuarto escenario consiste en conformar alianzas formales con oficialismos provinciales. Aunque el sector que responde a Karina Milei en la Ciudad mantiene reparos frente a esa posibilidad, dentro de la Casa Rosada consideran que cobró fuerza tras la salida de Manuel Adorni.
«Manuel no quería ser el candidato en 2027, así que es lo mismo», argumentan desde el oficialismo para relativizar el impacto político de su alejamiento y sostienen que el concepto «Adorni es Milei» podría trasladarse a cualquier otro dirigente.
En paralelo, dentro del Gobierno comenzaron a analizar la posibilidad de reeditar un acuerdo con el PRO en la Ciudad de Buenos Aires. «No hay que descartar un acuerdo para no volver al pasado», planteó esta semana Jorge Macri. En ese escenario aparecen interrogantes sobre un eventual lugar para Pilar Ramírez en una fórmula compartida o incluso sobre la incorporación de dirigentes libertarios al gabinete porteño.
En Balcarce 50 aclaran, sin embargo, que cualquier entendimiento en la Ciudad deberá formar parte de un acuerdo político más amplio que también incluya a la provincia de Buenos Aires, donde La Libertad Avanza pretende disputar el control de las listas municipales. El interlocutor buscado no sería Jorge Macri, sino Mauricio Macri. Para que eso ocurra, Javier Milei deberá retomar el diálogo con el expresidente, con quien no mantiene una reunión en la Quinta de Olivos desde la salida de Guillermo Francos. Dentro del oficialismo creen que ese contacto volverá a producirse si resulta necesario para fortalecer el proyecto reeleccionista.
