“Jodan todo lo que quieran, los espero el 11 de diciembre”, lanzó Javier Milei con tono desafiante, mientras observa cómo tanto opositores dialoguistas como los más duros logran frenarlo en el Congreso. A pesar de los tropiezos legislativos, el mandatario confía en que La Libertad Avanza “arrasará” en las próximas elecciones y que, una vez renovadas las cámaras, podrá concretar su ambicioso plan de reformas. Sin embargo, esa visión dista bastante de la realidad.
De acuerdo con las estimaciones actuales, incluso si lograra un triunfo categórico en octubre, el oficialismo seguiría necesitando del respaldo opositor para aprobar leyes y hasta para alcanzar el cuórum necesario en cada sesión. No obstante, contaría con una herramienta clave: reuniría a sus propios “héroes” capaces de sostener eventuales vetos presidenciales y bloquear iniciativas que requieran mayorías especiales.
Este panorama se desprende del análisis realizado por el politólogo Pablo Salinas, quien elaboró proyecciones basadas en tres escenarios diferentes. El primero toma como referencia los resultados de las PASO 2023, el segundo replica los porcentajes de las elecciones generales y el tercero, los del ballotage.
Por ejemplo, si en los comicios legislativos del 26 de octubre LLA repitiera su desempeño de las PASO, obtendría unas 75 bancas. Si lograra el mismo caudal que en el ballotage, llegaría a un máximo de 94 diputados. Sumando eventuales aliados del PRO, el oficialismo podría alcanzar los 116 escaños. En el peor de los casos, ese número bajaría a 100.
Los héroes de La Libertad Avanza
Incluso en el escenario más favorable, el oficialismo no alcanzaría las 129 bancas necesarias para tener cuórum propio o para aprobar leyes por mayoría simple. Sin embargo, superaría con holgura los 86 legisladores requeridos para frenar leyes con un veto presidencial o bloquear iniciativas que demanden dos tercios de los votos. Esto reduciría su dependencia de los bloques dialoguistas y, al mismo tiempo, entorpecería aún más el funcionamiento de la Cámara baja.
Según detalla Salinas, “LLA es el único bloque que crecerá abultadamente en cantidad de miembros dado que solo pone en juego ocho bancas en Diputados”. En contraposición, el resto de las fuerzas vería disminuir su representación a manos del espacio libertario. La única excepción sería el peronismo, siempre y cuando repita su desempeño en las generales de 2023. Esto podría agudizar aún más la polarización en el Congreso.
En el caso del Senado, la proyección más favorable para el oficialismo indica que pasaría de tener 6 bancas a 24. Aun así, seguiría lejos del tercio necesario para bloquear leyes, y mucho más del cuórum, que exige un piso de 37 senadores.
“Aún con una elección arrasadora (lo que muestra el escenario ballotage, desde ya muy poco probable) el gobierno sigue obligado a negociar para aprobar y/o bloquear leyes”, advierte Salinas en su análisis.
Pese a estos datos, el clima dentro del oficialismo es de entusiasmo. Milei considera que, más allá de las cifras, un resultado contundente enviará un mensaje firme de respaldo social al Congreso, dejando a la oposición sin margen para obstruir. Además, sostiene que a los gobernadores se les agotará el tiempo para sostener alianzas que, como la del jueves pasado en el Senado, terminaron en derrotas resonantes para la Casa Rosada.
