El revés en el Congreso reavivó las tensiones internas desatadas por los resultados electorales en PBA. Mientras sube la presión de los mercados, buscan mostrar señales de orden sin implementar cambios en profundidad. Karina Milei sostiene a los Menem.
La seguidilla de derrotas legislativas volvió a golpear al oficialismo, generó tensiones internas, agitó los mercados y forzó a Javier Milei a dar señales de que avanzará con más ajustes en el terreno político. Sin embargo, en la Casa Rosada insisten en que, pese a la caída de los bonos, la escalada del dólar y el aumento del riesgo país, cuentan con margen suficiente para sostener el plan económico sin alteraciones de fondo.
En el propio oficialismo reconocen que la creación de una mesa política nacional integrada por Karina Milei, Santiago Caputo, Guillermo Francos, Martín Menem, Patricia Bullrich y Manuel Adorni, junto con la elevación del rango del Ministerio del Interior, no alcanzó para recomponer la confianza perdida con gobernadores y diputados durante el primer semestre. Tampoco resultó suficiente el intento de ubicar a Patricia Bullrich como mediadora entre los distintos sectores enfrentados.
Ahora, la estrategia apunta a reforzar la figura de Santiago Caputo, quien en los hechos nunca se alejó de la mesa chica presidencial. Su primera aparición fue en el búnker del hotel Vonharv, la noche de la derrota en la provincia de Buenos Aires. Desde entonces, acompañó de cerca al Presidente en la redacción de discursos clave, incluida la cadena nacional en la que se presentó el Presupuesto 2026. Ayer, ese rol volvió a potenciarse con su participación central en las reuniones políticas en la quinta de Olivos.
En medio de las disputas internas, el jefe de Estado lo nombró como “coordinador estratégico” de la campaña. A su vez, Karina Milei decidió empoderar a su aliada en la Ciudad, Pilar Ramírez, que reemplazará a Lule Menem como “coordinadora política”.
Desde el entorno de la secretaria general de la Presidencia aclararon que el riojano seguirá presente en todas las mesas políticas y que no fue “corrido”, como se difundió tras la designación de la legisladora porteña. “Lule está en los tres grupos políticos que tenemos: en el de jefes de campaña, en el de equipos de campaña, y ahora lo sumaron al grupo de presidentes de LLA”, remarcaron en Balcarce 50. También aseguraron que la derrota parlamentaria no afectará la posición de Martín Menem, ratificado como miembro de la conducción pese a las críticas por el traspié bonaerense.
Más allá de las disputas internas, el paquete de medidas dado a conocer en las dos mesas políticas busca dar señales de calma a los mercados. El oficialismo intenta exhibir que hay cambios en marcha, aunque graduales, para salir del estancamiento político que se profundizó con las derrotas legislativas de julio y agosto, y con el resultado electoral nacional.
En paralelo, los libertarios dejaron trascender que el Presidente prepara una agenda reservada en Estados Unidos para mantener un encuentro con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y, de ser posible, con el propio presidente Donald Trump.
El lunes, Milei viajará a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU, pero la inclusión en la comitiva del ministro de Economía, Luis Caputo, refuerza las especulaciones de un acercamiento con la administración republicana en busca de respaldo político. También integrarán la delegación Karina Milei, el canciller Gerardo Werthein y el vocero presidencial Manuel Adorni.
En las últimas reuniones en Olivos, el Presidente insistió ante propios y aliados en que las reservas de dólares alcanzan para sostener el tipo de cambio en la banda más alta y que no lo inquieta el aumento del riesgo país. En la Casa Rosada aseguran que las caídas en el Congreso estaban dentro de lo previsto, confían en un triunfo en octubre y sostienen que, desde allí, tendrán mayor fortaleza para enfrentar a la oposición.
