El presidente disertó en Washington, donde defendió su modelo económico, criticó la intervención estatal y reafirmó su compromiso con el equilibrio fiscal. También protagonizó un incidente cuando un teléfono interrumpió su discurso.
Javier Milei expuso en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, donde presentó su visión sobre la economía argentina. Durante su discurso, afirmó que «es falso» que la eliminación del cepo cambiario sea una condición indispensable para el crecimiento y destacó que su administración representa «el mejor gobierno de la historia» gracias a la labor de sus ministros.
En su intervención, el presidente reiteró su compromiso con la reducción del Estado y defendió el ajuste fiscal. «No voy a claudicar con llevar al Estado a la mínima expresión y llevarle la libertad a los argentinos de bien hasta el último día de mi gobierno», aseguró. En ese sentido, insistió en que el ajuste debe recaer sobre el sector público y no sobre el privado.
Milei también cuestionó el concepto de justicia social, al que calificó como «una aberración». Argumentó que «las necesidades son infinitas y los recursos son finitos, alguien tiene que pagarlos». A modo de ejemplo, planteó: «¿Alguno acá está a favor del robo? No, porque es un pecado e implica un trato desigual ante la ley. La justicia social es aberrante porque es un robo y marca una desigualdad ante la ley».
Respecto a la situación del país, el mandatario sostuvo que Argentina se encontraba en una crisis profunda al momento de su llegada al poder. «Argentina era una verdadera catástrofe cuando nosotros llegamos al gobierno. Argentina estaba claramente debajo del promedio de la tabla», expresó. Luego, vinculó esa situación con lo que llamó «el modelo de la casta», que, según él, se sostiene en la premisa de que «donde hay una necesidad, nace un derecho».
Además de su discurso, Milei se reunió con el presidente del BID, Ilan Goldfajn, quien respaldó la política macroeconómica del gobierno argentino y señaló que la entidad analiza financiamientos potenciales de hasta 1.000 millones de dólares para 2025. Durante el encuentro, Milei ratificó su compromiso con el equilibrio fiscal y destacó su intención de «dar la batalla cultural en aras de un mundo mejor». Tanto el mandatario argentino como el titular del BID coincidieron en criticar el rol del Estado en la economía. «No es un buen motor de la actividad privada», afirmaron.
Un episodio particular marcó la exposición del presidente en el BID. Mientras desarrollaba su discurso, un teléfono celular comenzó a sonar, lo que lo obligó a interrumpir su exposición. Inicialmente, Milei intentó tomar la situación con humor: «Ese teléfono está terrible. ¿Es el mío, no?». Sin embargo, al enterarse de que se trataba de llamadas intencionales para molestarlo, lanzó una dura expresión: «Es un imbécil mal nacido».
El auditorio reaccionó con risas y aplausos, lo que llevó al mandatario a redoblar sus críticas. Recordó el debate presidencial contra Sergio Massa, en el que, según él, se intentó interrumpir su intervención con toses premeditadas. «Llaman porque saben que están interrumpiendo la charla. En algunos casos, a esos simpáticos que están tratando de interferir les decimos cabeza de pulpo, que tiene el aparato digestivo en la cabeza y la tiene llena de excremento», afirmó.
La gira de Milei en Estados Unidos incluyó su participación en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), donde también expuso el expresidente Donald Trump. Luego de ese evento, emprendió su regreso a Buenos Aires en un vuelo programado para la noche del sábado, con llegada prevista para la mañana del domingo. En su viaje, el presidente estuvo acompañado por la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo; el canciller, Gerardo Werthein; y el secretario de Comunicación y Medios, Manuel Adorni.
