La pareja de Horacio Rodríguez Larreta se sumó con una agenda paralela en recorridas por el interior.
El lanzamiento de Horacio Rodríguez Larreta a la carrera presidencial trajo a escena a su pareja Milagros Maylin, quien hoy también comparte el mismo sueño que el jefe del Gobierno porteño, el de llegar a la Casa Rosada.
Hasta su noviazgo con Rodríguez Larreta, Maylin había sido una funcionaria con bajo perfil con paso por las áreas sociales de la gestión de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Ahora, la relación con Larreta la obliga a tener un perfil alto y ella pareciera estar dispuesta.
En lo que va del año ya viajó a Corrientes, La Rioja, San Luis, Misiones, Jujuy, Córdoba y Entre Ríos. En esas provincias, además de tener “agenda oficial” con su pareja, también tuvo su agenda paralela con actividades vinculadas a temas sociales.
Por ejemplo, en Villa Maria, Córdoba, visitó a una mujer que confecciona pelucas oncológicas con donaciones privadas de pelo. Ella dejó un mechón.
Antes de esta gira preelectoral, había estado en el Sur, cuando Rodríguez Larreta visitó a Mauricio Macri en Cumelén. Allí pasaron ambos dirigentes con sus respectivas parejas mientras cenaban en el lujoso Country del sur.
Incluso unas semanas después volvieron a Neuquén para acampar al pie del volcán Lanín y Maylin subió a sus redes un video de su pareja haciendo la carpa donde pasarían la noche. Unos días después de esa aventura, volvieron a juntarse con Macri en Cumelén.
La relevancia de Maylin en la campaña es un tema que ocupa al equipo trabaja en la carrera electoral del alcalde porteño. Incluso hay un equipo de asesores a disposición de la primera dama de la Ciudad para satisfacer sus inquietudes e incluso colaborar con los temas que la ocupan.
Además de los tópicos sociales, otro asunto que la ocupa es lo que se publica sobre ella. Está encima de todos los detalles y hasta incluso transmite su enojo cuando una nota le molesta. El año pasado, por ejemplo, se la vio muy contrariada con un artículo que había salido en el diario La Nación, firmado por la escritora Pola Oloixarac y titulado “El cyborg y el teorema de la rubia”, en el que la describían a ella como un producto pensado para acompañarlo en la campaña.
“Su belleza altisonante parece diseñada para destacar las deficiencias estéticas del novio”, decía el texto. Para compensar las duras palabras de Oloixarac, a partir de ese día ella comenzó a llamarlo “potro”, en privado, claro.
Con los que se lleva muy bien es con los integrantes del equipo de prensa del candidato presidencial, a quienes invitó a comer allá por octubre cuando se oficializó el romance. Aquel operativo mediático fue sumamente cuidado y ella lo transitó con mucha ansiedad por su aparición en escena. Finalizada la cuestión, organizó una comida en la casa del alcalde: hubo empanadas y salmón regados con malbec.
Lo cierto, es que el perfil de la ahora pareja del alcalde, y exfuncionaria sirve para suavizar la imagen de un hombre que mantiene un perfil de gestor, pero que no transmite empatía ni carisma de cara al electorado.
(Fuente: Noticias)
