Los supuestos arrepentidos de la Causa Cuadernos comienzan a revelar inconsistencias en sus testimonios que son claves para derribar la causa. En paralelo, Schoklender salió a decir que Aníbal Fernández le pagaba a un abogado a través de la fundación Madres de Plaza de Mayo para inventar denuncias contra el PRO.
Otro testigo del juicio de la Causa Cuadernos aseguró que nunca vio bolsos, valijas, ni tampoco se cruzó con Néstor Kirchner, ni Cristina Fernández de Kirchner ni con sus hijos Máximo y Florencia en el período en el que vivió en el edificio de Juncal y Uruguay –entre 2007 y 2011– donde el matrimonio presidencial tenía un inmueble.
El hombre se llama Ignacio Laplacette y su relato coincide con el del encargado, Julio Silva, quien incluso denunció la semana pasada que aunque su declaración de primera instancia decía que había visto ese tipo de movimientos, no era lo que había dicho ni lo que había observado.
Aclaró que firmó porque estaba bajo amenaza del fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío: “acordate que tenés dos hijas”, le habrían dicho los letrados.
Así, la Causa Cuadernos suma más inconsistencias a las conocidas semanas atrás con los falsos testimonios de algunos supuestos arrepentidos. En efecto, todo apunta a que se van cayendo algunos relatosque son clave en la estructura de la causa.
