Los kicillofistas, con Katopodis y Alak a la cabeza, se llevaron la luz de todos los reflectores del triunfo bonaerense del domingo. El Gobernador habló con generosidad e incluso pasó un audio de Cristina en la celebración. Sin embargo, el líder de La Cámpora no hace una lectura positiva, sobre todo con la posibilidad de tener que abandonar la presidencia del PJ Bonaerense.
Máximo Kirchner y el cristinismo leen la victoria en la elección bonaerense como una derrota en la disputa interna del peronismo bonaerense, esa que desde el tenso cierre de listas pareció calmarse en pos de tener una mejor campaña.
El objetivo de pacificar la interna tuvo sus resultados, pero ahora en kicillofismo sabe que se llevó las grandes victorias, por la decisión del Gobernador de desdoblar frente a la idea contraria del cristinismo; pero también por tener a los grandes ganadores en su bando: Gabriel Katopodis, Julio Alak y en menor medida Verónica Magario y los barones del conurbano.
En ese sentido, los municipios de La Cámpora hicieron una elección con triunfos, pero con mucha menos ventaja que la que consiguieron municipios kicillofistas como Ensenada, San Martín, Berazategui o Avellaneda.
Así, algunos se aventuran a decir que se debe dar por terminada la discusión del peronismo bonaerense: Máximo Kirchner debe dejar la conducción del PJ Bonaerense y el kicillofismo tiene que conducir el proceso partidario.
Frente a esto, a Máximo le tocan días de reflexión y de preparar una buena campaña para octubre, que demuestre que esto no fue un triunfo kicillofista, sino que cualquier peronista puede sacar ese número (en la lista encabezada por Taiana predominan los cristinistas).
El diputado no esperaba semejante triunfo, por eso esperó los resultados con su mamá en San José 1111 y convocó a ese mismo lugar a su militancia. Todos quedaron apartados de la foto de la victoria, si bien Kicillof tuvo el gesto de pasar un audio de Cristina en el acto de triunfo, lo que habla de la intención de cerrar la interna con consenso.
