La iniciativa saldría a la cancha el 15 de noviembre, con la impresión de precios en el envase de los productos. Ya hay acuerdo con cadenas de supermercados y se buscará incorporar a los comercios de cercanía. La idea es fijar precios en casi dos mil productos hasta mediados de marzo. Las principales productoras ya se comprometieron, pero Massa podría ofrecer dos importantes beneficios para que se cumpla el acuerdo.
El ministro de Economía Sergio Massa confirmó que ya hay 7 empresas dispuestas a sumarse al programa de Precios Justos para congelar los valores de casi dos mil productos durante 120 días, y que además aceptaron imprimir el precio fijo en los envases.
La conversación formal continúa entre las compañías de consumo masivo y la Secretaría de Comercio, pero el propio Massa se involucró de manera directa para exigirles que formen parte del programa.
Massa trabaja técnicamente en dos estímulos cambiarios para el comercio exterior de las empresas que se comprometan con el congelamiento y abastecimiento. Junto a Massa trabajan el titular de la Aduana Guillermo Michel, el secretario de Industria José Ignacio De Mendiguren y el Secretario de Comercio Matías Tombolini.
Como antecedente, el Ministro ya se había visto las caras con seis de las grandes marcas, como Molinos, Quilmes, Arcor, Mastellone, Unilever y Procter and Gamble. Son las de mayor volumen entre las más de 20 firmas de consumo masivo que producen bienes de la canasta básica.
El cambio de envase generó una traba. Las marcas plantearon que la exsecretaria de Comercio Paula Español había pedido una medida similar y que las empresas tardaron hasta tres meses en modificar el sistema de impresión. Es solo una excusa, ya que para esquivar el programa de Precios Cuidados, las marcas imprimen ofertas similares a las que tiene el programa, con mínimas modificaciones, y en tiempo record.
La ejecución del Precios Justos podría traer dos anzuelos para seducir a las empresas. Massa y Tombolini piensan, por un lado, en garantizar dólares para insumos a quienes se sumen al compromiso. Las más interesadas son las multinacionales. En particular, Procter y Unilever son las que tuvieron más problemas en este tema en los últimos meses.
Además, se piensa en un nuevo desdoblamiento cambiario. Una especie de “dólar góndola”. Es un pedido de aquellos productores que exportan alimento y quieren un cambio diferencial similar al dólar soja o el dólar tecno. En el Ministerio admiten que lo están estudiando.
Por último, en la Secretaría de Comercio advierten que el programa no tendrá impacto si no logra llegar a los comercios de cercanía, almacenes o minimercados chinos de cada barrio. Ya existe un acuerdo con grandes cadenas como Carrefour, Coto, Disco, Jumbo y Chango Más.
