Se espera que el organismo multilateral acepte nuevas metas y envíe adelante de desembolsos.
«Estamos cerca», confesó Sergio Massa en Radio con Vos el lunes, cuando se le preguntó por las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para modificar las condiciones del Programa de Facilidades Extendidas firmado el año pasado por el entonces ministro de Economía Martín Guzmán.
Argentina necesita garantizar nuevos desembolsos para enfrentar vencimientos por casi 3.000 millones de dólares a fin de mes. Con esa urgencia, el actual titular del Palacio de Hacienda envío una delegación a Washington que estará viajando este martes por la noche para comenzar las negociaciones contra reloj con el organismo multilateral.
El viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, el jefe de asesores, Leonardo Madcur y los directores del Banco Central, Lisandro Cleri y Jorge Carrera, son los designados para la misión que será crucial para supervivencia económica del país y, por ende, para el futuro electoral de Unión por la Patria.
Por el lado del fondo, el chileno Rodrigo Valdés, el flamante director para el Hemisferio Occidental del FMI será el encargado de liderar las negociaciones.
A pesar de que Massa no lo admite públicamente, la línea del FMI sigue insistiendo con la necesidad de llevar adelante medidas de austeridad. Los técnicos no aceptan la petición del equipo económico de elevar en el orden del 2,5% del PIB la meta del déficit fiscal para el año. Por el contrario, habían planteado la necesidad de una reducción a 1,6% del desequilibrio primario.
La solución podría ser mantener el 1,9% estipulado en el acuerdo, a pesar de que la sequía tuvo impacto en los ingresos fiscales. Pero Massa no quiere seguir ajustando y hacer más severa la recesión que se espera para el segundo semestre del año según la tendencia de los indicadores de la actividad económica.
Por caso, en el primer semestre del año, la recaudación total ha disminuido un 6,2% interanualmente, con caídas significativas en impuestos como Derechos de Exportación que se contrajeron 60%, de acuerdo con un estudio del IERA.
Un trabajo de Fundación Mediterránea señala que “Si el ritmo de ingresos y gastos se mantiene, se espera un déficit primario del 3,4% del PIB al final de 2023, superando la meta acordada con el FMI (1,9% del PIB)”.
En paralelo, uno de los aspectos centrales de los pedidos argentinos es que el país obtenga fondos adicionales. En principio, se estima que el FMI podría llegar a enviar -una vez concluido el acuerdo- unos u$s2.000 millones– más los reembolsos estipulados.
A pesar de los idas y vueltas, ue los funcionarios argentinos vayan a Estados Unidos es un indicador clave de progreso en las negociaciones.
