Comenzaron a surgir versiones de que varios dirigentes y gobernadores provinciales quieren desdoblar las elecciones con el fin de despegarse de la boleta nacional donde Alberto Fernández iría por la reelección.
Consumada la implosión en el Frente de Todos por la derrota electoral y el acuerdo con el FMI, y con daños colaterales aún incalculables, comenzó a discutirse un tema central para el año próximo cuando los argentinos tengan que asistir a las urnas: desdoblar las elecciones en la provincia de Buenos Aires.
El público distanciamiento entre el presidente de la Nación y su Vice, y naturalmente la diferencias entre la Cámpora y el sector ligado a conducción de la Casa Rosada, motivó a varios dirigentes y gobernadores provinciales a pensar seriamente la posibilidad de desdoblar las elecciones en 2023 con el fin de despegarse de la boleta nacional donde Alberto Fernández iría por la reelección.
Es, en rigor, parte del ambiente pesimista que reina en el oficialismo en paralelo a las feroces internas. Con una inflación galopante que golpea de lleno el bolsillo de los trabajadores y con un FMI auditando las cuentas públicas cada tres meses, son pocos los que se ven victoriosos en el plano nacional para octubre del 2023.
El desdoblamiento no es un artilugio novedoso: se discutió dentro de Cambiemos en 2019 cuando la derrota de Macri era inevitable y se quería salvar a la entonces gobernadora María Eugenia Vidal y a los intendentes de ese color políticos.
Principalmente, es el sector de La Cámpora quien impulsa esta idea. La organización que lidera Maximo Kirchner no quiere perder su principal bastión político. Incluso, algunos ya tienen planteado el mes para que celebren las elecciones de manera anticipada: marzo del 2023.
Una nueva discusión que se cuela en las heridas internas que sufre la coalición del Frente de Todos.
