El fundador y Gerente General de Palekan Servicios B2B dialogó sobre los desafíos que se presentan en la economía argentina, además del uso de la tecnología, la inteligencia artificial y cuál debe ser el rol del Estado, entre otras cosas.
Martín Matrero, de 29 años, es fundador y Gerente General de Palekan Servicios B2B, con una destacada trayectoria en seguridad e higiene desde los 17 años. Especializado en la fabricación y distribución de indumentaria laboral y EPP, ha ampliado su expertise hacia los servicios técnicos profesionales y la gestión de proyectos civiles y edilicios. En diálogo con LaNoticiaWeb, habló sobre la realidad económica y los desafíos que se plantean en el país.
Desafíos del crecimiento económico en Argentina
– En un contexto global cambiante y con desafíos internos, ¿cómo puede la industria argentina ganar competitividad?
– En Palekan, lo vivimos día a día: el mayor obstáculo es la fragmentación productiva y la ruptura de las cadenas de pago, un problema que se arrastra desde antes de la pandemia. Las empresas necesitan múltiples proveedores para seguridad, logística, obras o comercio exterior, lo que encarece costos y reduce eficiencia. Nosotros integramos esos eslabones bajo un mismo paraguas, porque creemos que un país serio se construye con soluciones transversales, no con parches. La clave está en agregar valor: no competimos con salarios bajos como sucede en Asia, sino con calidad, innovación y cercanía al mercado. Para lograrlo, es esencial articular cadenas de valor locales, simplificar trámites y promover créditos que permitan modernizar maquinaria. Pero hay un tema más profundo: falta conciencia sectorial. Muchos empresarios pymes, agobiados por la coyuntura, caen en la trampa de la especulación financiera o la importación fácil. El verdadero desarrollo exige compromiso con la industria local.
Ventaja competitiva: El modelo de «servicios 360°»
– ¿Qué los diferencia de otros proveedores tradicionales?
– Nosotros no competimos sólo por precio, sino por un servicio integral. Nuestra ventaja es la sinergia entre unidades de negocio, algo que desarrollé al liderar proyectos como la remodelación del Sanatorio Las Lomas o las obras para el edificio de TECHINT: no solo proveemos insumos, sino que gestionamos todo el ciclo. Por ejemplo, si una fábrica de helados nos contrata, no sólo le proveemos indumentaria y EPP sino que también gestionamos el mantenimiento preventivo de sus instalaciones, los requerimientos de seguridad e higiene, servicio técnico profesional e incluso obras civiles. Este full service es nuestra gran ventaja: liberamos al empresario de tareas no esenciales para que pueda enfocarse en lo que mejor sabe hacer: producir. Hoy, el empresario argentino debe ser ministro de economía principalmente, hacer costos (que nadie lo hace) pero también ser el mejor fabricante, innovador y gestor de personal. Nosotros nos especializamos en todo lo que rodea al negocio principal, optimizando tiempo y costos con una amplia red de proveedores, fabricación propia, profesionales y contratistas propios.
Rol del Estado y políticas de desarrollo industrial
– ¿Qué políticas públicas considera clave para fortalecer sectores estratégicos?
– Necesitamos un plan estratégico para industrias como las textiles, IT y la industria liviana -que son quienes garantizan el pleno empleo en el país- con incentivos fiscales y compras públicas que prioricen lo nacional. Países como Brasil o China blindaron sus industrias con aranceles inteligentes y créditos blandos. Trump lo hace. Acá, cada cambio de gobierno desarma lo anterior y la apertura de importaciones va a generar un desastre en nuestra industria. Ya está empezando. Nosotros tuvimos un golpe muy fuerte en el verano de 2024 cuando un 30% de nuestra producción se vio sin destino debido al cierre de empresas viales en el norte argentino. Yo me acuerdo que mandábamos miles de conjuntos de trabajo livianos para Salta todos los meses, para Tucuman, Catamarca, a los ingenios le mandábamos conjuntos de jean a granel. Fueron unos meses de merma laboral muy importantes y ahí es donde tuvimos que convertirnos, apostar más a los servicios de mantenimiento que teníamos activos. Por suerte pudimos cerrar obras civiles muy importantes y no tuvimos que hacer reducciones. Pero en ese momento tuvimos que cambiar, y todas las empresas tuvieron que reinventar algo en sus procesos. Nosotros invertimos en un ecommerce para aumentar la venta B2C, siempre hemos trabajado con empresas y pudimos con una pequeña unidad de negocio de venta online reconvertir la distribuidora -cuya línea vial ya casi no se vende por ejemplo- pero crecimos enormemente en indumentaria fabricando cada vez más artículos de línea propia. Hoy incorporamos inteligencia artificial para procesos, para la atención al chat y facilitar la información las 24hs. Esto lo deberían aplicar todos los negocios, no para reemplazar personal, sino para ayudar al mismo. Un mail lo mandamos nosotros, seguimos teniendo esa cercanía; especialmente en servicios donde participan arquitectos, ingenios, licenciados en seguridad e higiene y personal capacitado de forma constante en las nuevas normativas y soluciones. Nuestros servicios son humanos y así deben serlo.

Sinergia público-privada
– ¿Cómo debería articularse el sector público con el privado para impulsar la industria?
– Me encantaría que hubiera un banco de desarrollo que financie proyectos a tasas blandas o la simplificación del IVA para cadenas productivas. El Estado debe ser un facilitador de infraestructura, energía accesible y créditos. Los privados ponemos capital, gestión e innovación. Un modelo efectivo sería el fomento de parques industriales con servicios compartidos o mesas público-privadas para ajustar normativas. Alianzas como las que ya tenemos con municipios, donde aportamos desde insumos hasta mano de obra calificada en proyectos sociales.
Además, en Palekan tenemos un fuerte compromiso social: hemos donado equipos a cuarteles de bomberos, recicladores urbanos y comedores comunitarios. Para mí, es personal: en mi juventud organicé comedores, y hoy, desde otro lugar, sigo trabajando por un país más justo.
Innovación con propósito: Tecnología al servicio de la industria nacional
– En un mundo donde la IA y la automatización dominan, ¿cómo logran innovar sin perder el ADN industrial y el contacto humano?
– Para nosotros, la innovación no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para fortalecer la producción nacional, mejorar la seguridad en el trabajo y hacer más eficientes las cadenas de valor. No creemos en la tecnología por moda, sino en aquella que resuelve problemas concretos del sector industrial argentino.
Utilizamos agentes IA pero con respaldo experto: Nuestra plataforma digital (www.palekan.ar) permite pedidos automatizados de insumos básicos, pero cuando un cliente necesita asesoramiento técnico (por ejemplo, qué tipo de protección ignífuga requiere para su planta química), lo deriva inmediatamente a un especialista certificado. No reemplazamos, capacitamos: Mientras algunas empresas tercerizan servicio al cliente en centros remotos, nosotros invertimos en certificaciones técnicas para nuestro equipo. Un operador de Palekan no solo sabe vender, sino que entiende normas IRAM, de seguridad e higiene, de mantenimiento y obras, etc.
Argentina, “hub industrial de Sudamérica»
– ¿Qué debe pasar para que esto sea realidad?
– Para lograr este objetivo, el sector empresarial debe asumir un rol protagónico, trascendiendo la mirada individual y adoptando una visión colaborativa que priorice el desarrollo industrial integral. Es fundamental impulsar la innovación tecnológica, la capacitación continua de los trabajadores y la competitividad salarial para retener el talento local. Paralelamente, se requieren políticas de Estado consistentes que brinden estabilidad macroeconómica, simplificación regulatoria y estímulos a la producción. Tenemos que estar organizados para nuevamente generar una conciencia sectorial pensando en el desarrollo productivo nacional. El verdadero potencial se materializará cuando logremos una articulación efectiva entre el sector privado, el ámbito académico y el gobierno, orientando esfuerzos hacia la integración regional y la especialización productiva.
