La intendenta de Moreno evaluó encabezar una nómina alternativa en la elección partidaria. La decisión impactó en la disputa entre el kicillofismo y La Cámpora y abrió un escenario de mayor fragmentación.
La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, analizó en las últimas horas la posibilidad de presentar una lista propia en las elecciones del Partido Justicialista bonaerense. Esa jugada introdujo un nuevo factor en la interna que enfrentó al sector alineado con el gobernador Axel Kicillof y al espacio que respondió a Máximo Kirchner.
La jefa comunal ya había manifestado en noviembre su intención de formar parte de la discusión por la conducción partidaria. Ante la falta de espacios en ese debate, no descartó competir por afuera de los armados principales. En ese marco, el líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, avanzó con recorridas territoriales y la recolección de avales exigidos por el cronograma electoral.
Fernández ocupó la vicepresidencia del PJ bonaerense y del PJ nacional. Desde ese lugar, evaluó encabezar una lista para disputar la conducción del partido, hoy en manos de Máximo Kirchner. Aunque mantuvo un alineamiento con el kirchnerismo en la puja con el gobernador, también sostuvo canales de diálogo con Kicillof.
La relación con el kirchnerismo más duro se tensó tras el cierre de listas nacionales. Por una definición de Cristina Fernández de Kirchner, varios intendentes e intendentas del peronismo quedaron sin representación, pese a sus expectativas de protagonismo electoral.
En paralelo, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, también dejó abierta la posibilidad de competir en la interna. Gray cuestionó la transparencia de los padrones partidarios, que no aparecieron publicados pese al vencimiento de los plazos formales y a que la Junta Electoral del PJ, presidida por Leonardo Nardini, debía darlos a conocer.
De cara a una eventual competencia, Pérsico concentró el armado territorial y la búsqueda de avales, que debieron presentarse el 3 de febrero. El espacio del Movimiento Evita contó con un anclaje fuerte en Moreno y en La Matanza, donde Patricia Cubría disputó la interna al intendente Fernando Espinoza. Al mismo tiempo, Fernández mantuvo conversaciones con dirigentes y sectores afines, tanto para la elección partidaria como para un proyecto político de mayor alcance.
Más allá de la definición sobre la interna del PJ, la intendenta de Moreno proyectó un horizonte que excedió la coyuntura partidaria. Su estrategia apuntó a la construcción de una candidatura a la gobernación bonaerense en 2027. Para ese objetivo, diseñó un plan de acción con inicio previsto para febrero.
Las señales de ese recorrido aparecieron en distintos puntos de la provincia. En paredes de Moreno y de otros distritos surgió una consigna que sintetizó esa proyección: “Se viene Mariel”.
Mientras tanto, el Movimiento Derecho al Futuro, que encabezó Kicillof, y La Cámpora negociaron una lista de unidad junto a otros sectores kirchneristas. Las conversaciones se desarrollaron en un clima de fuerte hermetismo y con tensiones persistentes. La falta de publicación de los padrones generó malestar y derivó en presentaciones ante la Justicia Electoral. El calendario fijó el 8 de febrero como fecha límite para la presentación de listas, con un escenario interno aún abierto.
