La dimensión de lo que podría suceder el próximo martes en las calles porteñas o de otras urbes si se desata un conflicto represivo es desconocida.
El martes de desarrollará una de las movilizaciones más populares en defensa de la universidad publica, por el recorte sin precedentes en la historia de nuestro país que está ejecutado el gobierno de Javier Milei a las universidades en particular, y a la Educación en general.
Será una manifestación con contundencia por parte de la clase media. El protocolo antipiquete que viene implementando la ministra de Seguridad nacional, Patria Bullrich, para garantizar la circulación normal de la vía publica será todo un tema. No solo porque será imposible ejecutarlo, sino porque pone en una posición incomoda al Gobierno porteño, conducido por Jorge Macri.
«Es una situación incómoda, van a marchar estudiantes y profesores, claro que nos preocupa», reconoció un funcionario porteño al tanto de las negociaciones para ver de que manera se aplica el protocolo.
Por su parte, Milei y Bullrich están decididos en aplicarlo. «El Protocolo siempre está vigente y se aplica cada vez que no se cumple», dicen cerca de la ministra de Seguridad, área en la que miran con especial atención a lo que suceda en la Capital Federal, lugar donde se espera la mayor cantidad manifestantes.
El Presidente viene llevando adelante una importante ofensiva contra las universidades públicas por supuesto «adoctrinamiento» de las instituciones contra sus alumnos y los «negocios turbios» que los rectores y/o directivos hacen con el manejo de los fondos presupuestarios. «Para meter el socialismo en una sociedad había que hacerlo por la educación», dijo al mencionar a Gramsci durante una disertación durante su gira por Estados Unidos.
Es un tema sensible para Jorge Macri, que tras meses de haber asumido como jefe de Gobierno porteño no quiere enfrentarse con la clase media, el principal sector social que se manifestará este martes. Es por eso que el secretario de seguridad y jefe de la policía porteña, Diego Kravetz, viene trabajando las autoridades de la UBA los términos de la marcha. «Presentaron el permiso correspondiente para concretar la marcha, eso es una buena señal», afirmaron desde Uspallata.
Según lo acordado, la movilización será por la vereda, con la posibilidad de ir cortando los carriles de a uno en la medida que se llene la capacidad de personas. El recorrido parte de la Plaza Houssay frente a la Facultad de Medicina, pasa por el Congreso y termina en Plaza de Mayo. La Policía Metropolitana estaría a cargo del cordón de seguridad. «Mientras acepten que el orden de la calle es del Estado y vayamos coordinando, no deberíamos tener problemas», explicaron desde las oficinas de la sede porteña.
Pero es la siempre polémica Patricia Bullrich la que genera preocupación entre los funcionarios de Jorge Macri. Sucede que bajo la nueva doctrina de «protección objetivos federales» que diseñó la ministra, el Congreso y la Casa Rosada, son jurisdicción de las fuerzas de seguridad nacionales y pueden expandir su radio de acción cientos de metros. En el caso que los federales avancen, la decisión del gobierno de CABA es retirar a la Policía Metropolitana para evitar el choque entre las fuerzas.
Otro foco de preocupación son los movimientos sociales, ahora sin conducción y con profundas diferencias entre las organizaciones peronistas y la izquierda. «Puede pasar que se separe un grupo y busque pudrirla», agregaron desde Uspallata.
En rigor, la dimensión de lo que podría suceder el próximo martes en las calles porteñas o de otras urbes si se desata un conflicto represivo es desconocida. «Se espera que sean movilizaciones pacíficas, pero respetando el protocolo», dicen desde el Ministerio de Seguridad de la Nación.
Veremos si todo se puede cumplir: el protocolo del ministerio de Seguridad, que no se reprima a la clase media como pretende CABA y una movilización multitudinaria en defensa de la universidad publica. Parece difícil.
