Docentes autoconvocados instalaron una vigilia frente a la sede del Ejecutivo provincial y reclamaron una fuerte recomposición salarial. El conflicto expuso el malestar con la gestión de Raúl Jalil y volvió a poner en debate el impacto del ajuste nacional impulsado por Javier Milei y respaldado por algunos gobernadores peronistas.
El conflicto docente en Catamarca escaló con una protesta que incluyó marchas, paro y un acampe frente a la Casa de Gobierno provincial. La movilización reunió a educadores de distintos puntos de la provincia y dejó en evidencia un fuerte malestar con la política salarial del gobernador Raúl Jalil, uno de los mandatarios peronistas que sostuvo un vínculo político cercano con el presidente Javier Milei.
La manifestación recorrió el centro de la capital provincial y terminó frente a la sede del Ejecutivo. Allí, un grupo de docentes autoconvocados decidió permanecer en el lugar con una vigilia a la espera de una respuesta oficial. El reclamo central apuntó a una recomposición salarial que acerque el ingreso inicial docente a los $1.300.000.
La oferta del gobierno provincial generó rechazo en el sector. La propuesta incluyó un bono extraordinario de $80.000 por inicio de clases y un salario mínimo de $800.000 desde marzo. Los educadores consideraron que ese esquema resultó insuficiente frente al aumento del costo de vida y a la pérdida acumulada del poder adquisitivo.
Según los manifestantes, los ingresos docentes quedaron muy lejos de cubrir los gastos básicos. En ese contexto, desde el sector remarcaron que “los sueldos quedaron totalmente atrasados”.
El malestar creció con el correr de las jornadas. En distintas localidades del interior provincial también aparecieron movilizaciones y cortes de ruta. El acampe frente a la Casa de Gobierno se transformó en el punto central de la protesta y en un símbolo de la crisis educativa que atraviesa la provincia.
Bruno Corzo, referente de los docentes autoconvocados, destacó el nivel de participación en las movilizaciones. “Hoy los docentes en Capital fueron protagonistas de una marcha multitudinaria y en la mayoría de las localidades del interior también pudieron hacer una demostración de esta voluntad de lucha”, afirmó.
El dirigente también amplió el alcance de los reclamos del sector. “Seguimos pugnando por una recomposición salarial, estabilidad laboral y la cobertura de todos los cargos vacantes actualmente, además de la infraestructura”, sostuvo.
El conflicto se desarrolló en un escenario de tensión política. El gobierno provincial intentó frenar el paro mediante una conciliación obligatoria, medida que los docentes rechazaron. Las negociaciones continuaron abiertas con un nuevo cuarto intermedio en la paritaria.
Detrás del reclamo salarial apareció un debate más profundo. La protesta expuso el impacto de las políticas económicas nacionales sobre las provincias. La eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), decisión adoptada por el gobierno de Milei, redujo los ingresos del sector educativo en todo el país.
En ese marco, los docentes cuestionaron la postura del gobernador Jalil. El mandatario mantuvo una relación política cercana con la Casa Rosada y evitó confrontar con el ajuste nacional, una estrategia que despertó críticas dentro del propio peronismo provincial.
El contraste con otras provincias resultó evidente. En Buenos Aires, por ejemplo, la administración de Axel Kicillof logró encauzar la negociación con los gremios docentes tras un paro al inicio del ciclo lectivo. El gobierno bonaerense propuso un aumento acumulado del 9% hasta abril y sumó un bono cercano a los $28.000 para compensar la eliminación del FONID.
En Catamarca, en cambio, la falta de una recomposición salarial más profunda mantuvo el conflicto abierto. Los docentes ratificaron el plan de lucha y exigieron una respuesta urgente del Ejecutivo provincial. El acampe frente a la Casa de Gobierno continuó como señal de presión sobre una gestión que quedó bajo cuestionamiento en medio de la crisis educativa.
