El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación intentó impulsar un plan para reubicar a los carpinchos de Nordelta, en una aparente jugada para fortalecer la figura de su hermano.
La creciente población de carpinchos en Nordelta, un fenómeno que se intensificó durante la pandemia de Covid-19, ha pasado de ser una pintoresca curiosidad a una problemática para los residentes del exclusivo barrio de Tigre. Estos roedores, originarios del delta del Paraná, se han adaptado al entorno urbano, generando diversas complicaciones en la convivencia.
En este contexto, y con la mira puesta en el armado político local, el dirigente libertario Nicolás Scioli recurrió a su hermano, Daniel Scioli, para capitalizar el descontento vecinal. El secretario nacional ideó rápidamente una solución de alto impacto: un plan para capturar y trasladar a los carpinchos a una isla en el Delta.
La iniciativa, sin embargo, chocó de frente con la opinión de expertos. Rubén Quintana, investigador del CONICET, calificó la propuesta como «bastante delirante», argumentando que se lanzó «sin tener idea de la biología y la ecología de los carpinchos» y sin un análisis técnico previo que la respaldara. Las críticas no tardaron en multiplicarse, poniendo en jaque la viabilidad y seriedad del plan.
Ante el revés, el exgobernador bonaerense se vio forzado a recalcular. Tras una reunión con vecinos y autoridades, Scioli anunció un cambio de rumbo. «Nos preocupa la situación de los animales y el impacto en las personas», manifestó, para luego confirmar que su cartera colaborará con la aprobación de una «nueva vacuna para la regulación del crecimiento de la población animal» y dialogará con la provincia de Buenos Aires para implementar medidas a corto plazo.
De esta manera, la audaz propuesta de reubicación quedó desactivada. En su lugar, se acordó continuar y reforzar el plan de vacunación anticonceptiva que la propia comunidad de Nordelta ya venía implementando, con el aval del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense.
El episodio no estuvo exento de críticas políticas. Un dirigente peronista de Tigre, consultado por este medio, fue lapidario con los hermanos: “Para los Scioli todo es una foto y después vemos qué pasa… siempre hicieron lo mismo». La fallida maniobra fue interpretada en el ámbito local como un intento de Nicolás Scioli por anotarse un triunfo («colgarse una cucarda») de cara al armado de listas, una jugada que, por ahora, quedó trunca.
