Una gran actuación de la selección Argentina, tal vez la mejor del ciclo Scaloni, por trascendencia y por juego. Redujo a la mínima expresión futbolística a su rival, impuso condiciones y dejó satisfechos a los más de treinta mil hinchas que alentaban en el estadio y a millones que lo siguieron en todo el planeta.
Hay diferentes tipos de victorias, como distintos arquetipos de belleza. La selección Argentina mezcló todo en la cancha frente a Polonia y produjo en el césped qatarí una victoria bella. Hizo todo bien o mejor dicho casi todo bien, salvo esa imperfección mínima de no poder gritar el gol antes de tiempo o en más cantidad. Porque hasta el penal de Leo fue estéticamente atajado.
El equipo de Scaloni, que juntaba tres etapas iniciales opacas, chatas, tuvo un increscendo futbolístico en los otros tres tiempos que disputó en la Copa, uno frente a México, el del respiro y los otros dos restantes ante los polacos, que los tradujo en esplendor. Todo lo que cualquier aficionado del balompié desea presenciar, degustar y gozar, se vio en esos cien minutos de alto fútbol.
En estos tiempos de la moda de los hashtags, memes y comparaciones con todo tipo de episodios e incidencias con el pasado, ayer tuve fugaces analogías con el tercer partido de México 86, fue 2 a 0 también, ante un rival europeo que en la previa imponía respeto (Bulgaria) y que el equipo de Bilardo, jugó cómodo y bien, no tanto como el de Lionel Scaloni en Qatar, pero algún parentesco tuvieron ambos encuentros. Ahí estaba Diego que hizo todo para convertir y no le quiso entrar, tal como a Leo, que tenía el gol entre ceja y ceja y se le cerró el arco o mejor dicho se lo cerró el gigante arquero polaco Szczęsny (1,96 mts). Ojalá tengamos el final feliz como el de aquella época.
Belleza y estética
Lo bello para los griegos, se entendía como un concepto racional, lógico y objetivo, vinculado a la naturaleza. Para que la obra del hombre fuese considerada bella, ésta debía responder a las reglas semejantes y a las normas que regulan el comportamiento de la naturaleza. El modelo reflejaba: lo proporcionado, lo armónico, lo esencial, lo ideal. Los jugadores argentinos conquistaron al público propio y extraño, con todos esos cánones. Desplegaron por el verde una sinfonía de toques, técnica, vocación y equilibrio, que permiten hacer soñar hasta los más escépticos, a entusiarmarse con seguir el itinerario triunfal y culminar en la terminal de la consagración.
La cátedra
El pueblo futbolero volvió a inflarse de orgullo, los creadores de la bella victoria ante los polacos esperaban en el inicio del Mundial, desde el banco de relevos (Mac Allister, Enzo Fernández, Julián Álvarez) su oportunidad, supieron plasmar en el campo una verdadera exhibición acompañando a los «grandes», al Sr. Messi, que admira aliviado a éstos pequeños enormes héroes que lo rodean, que dejaron a todos boquiabiertos con desfile de galera, bastón y goles.
También volvió Rodrigo De Paul, tras esa corta gira de ausencia viril en el equipo, se notó su fina estampa nuevamente, regulando los tiempos y sacrificándose cuando hizo falta. Todo el equipo fue eso, un equipo, solidario, comprometido y elegante.
La Scaloneta sacó al campo de juego el manual de estilo, de cómo se debe jugar, cuándo y dónde ubicarse y tocar, rotar, triangular y todos los criterios que componen los preceptos del buen juego. El partido de Argentina fue académico, dio una clase magistral a cielo abierto en Doha, los futbolistas se amalgamaron en una misma idea.

Lo que viene…lo que viene
De todas maneras, el sábado comienza otro Mundial, el del mata mata, de la concentración inquebrantable y la efectividad absoluta, sin margen de error. Sin subestimar a ningún equipo, la llave se abrió inesperadamente y permite anhelar con vehemencia ese objetivo de todos. Será paso a paso, con paciencia para saber cuándo dar el golpe. Con mentalidad, sabiduría y la unión para este sueño colectivo.
Aunque en el fondo sepamos lo que mueve el negocio del fútbol, ahí estamos, vibramos, sentimos y nos convertimos en fervorosos hinchas de nuestra selección en esta aldea global, en la que la pelota nos quita un poco de angustia y nos hace delirar con un juego como el de ayer.
¡Vamos Argentina!
