El neurocientífico se diferenció del bloque que integra y es conducido por Rodrigo De Loredo y votó en contra la ley ómnibus.
Con una Constitución en la mano y esbozando una impronta alfonsinista, Facundo Manes anunció su rechazo a la ley ómnibus con un discurso que se hizo rápidamente viral en las redes sociales. Él, junto a Pablo Juliano, fueron los dos únicos diputados radicales que decidieron no apoyar el «puntos de partida para la libertad de los argentinos» propuesto por el presidente de la Nación Javier Milei, algo que si hizo el bloque que integran, conducido por Rodrigo De Loredo.
No es una ruptura. Pero es, inexorablemente, un cimbrón importante para el radicalismo. Manes no solo se opuso a de De Loredo, sino, sobre todas las cosas, se diferenció al sector del presidente del Comité Provincia, el senador Maximiliano Abad, el aliado de Patricia Bullrich quien decidió negociar con el oficialismo.
Manes habla hace años de la “identidad” de la UCR, un partido que fue parte de Cambiemos y de Juntos por el Cambio, pero donde nunca pudo ser un agente determinante ni en la conformación de gobierno ni en la agenda de la gestión ejecutiva o parlamentaria.
NO RENUNCIAMOS A LA ARGENTINA CON DESARROLLO Y EQUIDAD. ESE ES EL VERDADERO SUEÑO COLECTIVO.
Creemos en las fuerzas de la educación, la salud, la ciencia y la tecnología, no en las fuerzas del cielo. Creemos en un capitalismo democrático, en una economía racional y en la vigencia… pic.twitter.com/Y0iggLsgWO— Facundo Manes (@ManesF) January 31, 2024
Vale recordar que Manes pretendió ser, hasta último momento, candidato a presidente de la Nación dentro de la interna de Juntos por el Cambio. No pudo, y terminó siendo parte de la construcción de Horacio Rodríguez Larreta en una interna sanguinaria con Patricia Bullrich.
Hay un dato que fortalece, en términos electorales, al sector del neurocientífico: Manes terminó dentro de una lista que en las últimas PASO sacó menos votos en la provincia que lo obtenido por el propio Manes en la interna con Diego Santilli en 2021.
Lo cierto es que, a pesar de que en el Congreso es asimétrico, comenzó a marcarse una grieta en las filas radicales. Entre aquellos que prefieren darle herramientas legislativas al gobierno libertario y quienes se oponen a ser cómplices de un presidente con rumbo desconocido.
Manes corre el riesgo de que sea ligado al kirchnerismo o el peronismo, tal como se lo tildó por los usuarios libertarios en la toxica red X.
Si bien su discurso en el Congreso se llevó los aplausos del bloque de Unión por la Patria, el peronismo debería entender que no hay un radicalismo bueno cuando se acerca a su postura y un radicalismo traidor a la patria cuando esquiva su visión o tiene diferencias. Hay, en cambio, un radicalismo con el que hay que hablar. Unos pocos votaron en contra. Varios, hasta ahora, votaron a favor. Quedará por dilucidar si la decisión de Manes es un huracán o un espasmo.
De todas maneras, no hubo discursos en el recinto del Congreso de parte del radicalismo a favor de Milei. Pero tampoco hubo un solo legislador que pudiera traducir un artículo de la Ley de Bases en su resultado concreto y positivo para la sociedad. Sólo se repetía una línea conductora de que se vota un proyecto para finalizar con un algo en modo entelequia que no dio resultado y que se circunscribe a una palabra: kirchnerismo.
