El Presidente afirmó que la oposición buscó frenar la recuperación y que esa actitud afectó la confianza social en medio de la campaña electoral.
El presidente Javier Milei reconoció una “fuerte desaceleración” de la economía y vinculó ese retroceso al accionar del kirchnerismo en el Congreso. Según afirmó, esa conducta “destructiva” provocó desconfianza en la sociedad y complicó las perspectivas de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre.
En declaraciones a A24, el mandatario sostuvo que la actividad económica había mostrado un repunte en la primera parte del año y que la inflación registraba una baja. Describió ese panorama como un escenario “muy positivo” para el oficialismo, aunque indicó que esa tendencia se quebró por un “esquema destructivo instrumentado desde el Congreso de intentar romper todo lo que hizo el gobierno”.
Milei responsabilizó de las dificultades actuales a lo que calificó como “la vocación destructiva” del kirchnerismo. Al profundizar en su análisis señaló: «La consecuencia de esto es que aumentó el riesgo país y cuando aumenta se te dispara la tasa de interés y se frena la actividad económica. Ahora te encontrás con que no tenés demanda, que el flujo de negocios está mucho más lento y es la consecuencia de que tenés un grupo de forajidos tratando de romper todo».
El informe oficial mostró que la economía se contrajo 0,1% en el segundo trimestre en relación al primero. Analistas señalaron errores de política monetaria, entre ellos el atraso cambiario y la elevada tasa de interés que limitó el crédito. En paralelo, la Universidad Torcuato Di Tella publicó el Índice de Confianza en el Gobierno, que en septiembre cayó a 1,94 puntos sobre 5, el nivel más bajo desde que comenzó la gestión libertaria.
Los especialistas advirtieron que, aunque Milei redujo la inflación con el ajuste fiscal, el malestar social aumentó por el enfriamiento de la actividad y el crecimiento del desempleo. La tensión política también se amplificó por la pulseada con la oposición, que impulsa leyes destinadas a sectores vulnerables que el oficialismo bloquea para preservar su política de “déficit cero”.
La derrota electoral en la provincia de Buenos Aires el 7 de septiembre reflejó ese desencanto. El peronismo superó al partido de Milei por 14 puntos en el principal distrito del país, lo que reactivó las expectativas de la oposición para los comicios nacionales.
En los mercados financieros, el triunfo opositor elevó la incertidumbre y disparó la presión sobre el programa económico del gobierno, que enfrenta la votación legislativa con minoría en ambas cámaras.
En medio de esas tensiones, Estados Unidos negocia con la Argentina un acuerdo financiero por 20.000 millones de dólares. La Casa Rosada informó que Milei viajará el 14 de octubre a ese país, donde será recibido por Donald Trump.
El clima de campaña sumó un nuevo foco de conflicto en Ushuaia, donde el presidente canceló una caminata prevista por las movilizaciones opositoras. Al ser consultado por los hechos de violencia, respondió: «Agresiones físicas de gente de nuestro lado no hay. La violencia física, que es la que verdaderamente tiene consecuencias, la ejerce el kirchnerismo».
