Mientras la Casa Rosada mantiene el ajuste sobre las provincias, Juan Bautista Mahiques se consolidó como una de las figuras más influyentes del Gobierno. El ministro de Justicia acelera el nombramiento de magistrados, negocia con los gobernadores a través de las vacantes judiciales y concentra una herramienta clave para el oficialismo: el control de los pliegos que llegan al Senado.
En silencio y lejos de la exposición que tienen otros funcionarios, Juan Bautista Mahiques se transformó en una de las figuras con mayor influencia dentro del Gobierno de Javier Milei. Su ascenso coincidió con el fracaso de la estrategia judicial que encabezó Santiago Caputo junto al Procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, y con la caída de las postulaciones de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar la Corte Suprema. Después de esos tropiezos, Karina Milei apostó por un esquema distinto y colocó al ministro de Justicia en el centro del armado político del Poder Judicial.
El cambio no quedó limitado a un recambio de nombres. Mahiques aceleró un proceso de designaciones que modificó el mapa de la Justicia Federal. En pocos meses impulsó el nombramiento de más de un centenar de jueces y fiscales, mientras todavía permanecen abiertas más de 200 vacantes. Ese volumen de cargos convirtió al Ministerio de Justicia en uno de los espacios con mayor capacidad de influencia dentro del Estado.
Ese crecimiento también abrió un interrogante que comenzó a repetirse en los tribunales federales. ¿Ese poder pertenece a Javier Milei o ya responde a la estructura que construyó Mahiques? El periodista Diego Genoud sostuvo que la magnitud de las designaciones permitió al ministro consolidar un poder propio dentro del sistema judicial. Según ese análisis, el objetivo inmediato del Gobierno consiste en reducir los riesgos judiciales que enfrenta el oficialismo, mientras las nuevas designaciones también pueden impactar sobre expedientes de fuerte contenido político.
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En ese contexto, Genoud ubicó como un dato relevante el movimiento que rodeó la investigación por el caso Libra. Recordó que la esposa del juez Marcelo Martínez de Giorgi obtuvo un nombramiento dentro de la estructura judicial y advirtió sobre la aparición de otros actores con influencia en causas sensibles, entre ellos Rodríguez Ponte. Para el periodista, la evolución de esos expedientes también puede tener consecuencias sobre el escenario político, especialmente si aparecen novedades durante la campaña electoral.
Pero el poder que acumuló Mahiques no se limita al frente judicial. El ministro también administra una de las pocas herramientas de negociación que conserva la Casa Rosada con los gobernadores. El fuerte ajuste sobre las transferencias nacionales redujo el margen para construir acuerdos mediante recursos económicos. Frente a ese escenario, las vacantes en la Justicia Federal pasaron a ocupar ese lugar.
La lógica resulta simple. El Poder Ejecutivo define qué postulantes integrarán los pliegos que luego llegan al Senado y buena parte de esos cargos corresponden a juzgados reclamados desde hace años por las provincias. Muchos de ellos poseen competencia electoral, una característica que les otorga un peso político adicional porque intervienen en la organización y el control de los comicios nacionales.
Tucumán ofreció una muestra concreta de esa estrategia. Durante la jura de los jueces federales Ángel Roger Luna Roldán y Pablo Roberto Toledo, el gobernador Osvaldo Jaldo aprovechó la presencia de Mahiques para insistir con la cobertura de las vacantes que todavía permanecen abiertas en la provincia. El pedido más importante apuntó al Juzgado Federal N° 1, que además de su competencia ordinaria tiene competencia electoral.
Tucumán | Continuamos impulsando una agenda de trabajo conjunta con el Gobierno nacional para fortalecer las instituciones y mejorar el funcionamiento de la Justicia Federal en nuestra provincia. En ese marco, nos reunimos con el ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista… pic.twitter.com/g1ML45CPLe
— Osvaldo Jaldo (@OsvaldoJaldo) August 1, 2026
El ministro respondió que esa designación se resolverá en el corto plazo y confirmó que la terna ya se encuentra bajo análisis del Ministerio de Justicia. La escena no pasó inadvertida. Mientras la Nación mantiene la política de ajuste sobre las provincias, los nombramientos judiciales aparecieron como uno de los principales canales para sostener el diálogo político con los gobernadores.
Ese doble rol explica por qué Mahiques se convirtió en el «as de espada» silencioso del Gobierno. Por un lado, conduce el mayor proceso de renovación de jueces y fiscales de los últimos años, con capacidad para influir sobre el futuro del sistema judicial. Por otro, administra una herramienta que la Casa Rosada utiliza para negociar apoyos políticos en el Congreso y fortalecer su relación con las provincias. En un gobierno que decidió reemplazar los recursos por cargos, el Ministerio de Justicia pasó a ser una de las piezas más valiosas del poder libertario.
