Madonna cantó ante unos 59.000 espectadores en en la ciudad galesa de Cardiff, donde comenzó su gira por Europa. Durante el tema “Live to tell” cantó crucificada y adornada con una corona de espinas
La reina del pop se presentó en la ciudad galesa de Cardiff, donde comenzó su gira por Europa. Durante el tema “Live to tell” cantó crucificada y adornada con una corona de espinas. Madonna cantó ante unos 59.000 espectadores en el Millennium Stadium galés, repasando temas clásicos y presentando los de su último álbum, "Confessions from a dance floor".
El show, de un gran impacto escénico, incluyó canciones como “Music” y “Erótica”, en las que los coristas vistieron como John Travolta en “Fiebre de sábado por la noche”. En el tema “Hung up” la diva se envolvió en una capa blanca con la inscripción “Dancing Queen”, dando por finalizado el espectáculo.
Sin embargo, el momento clave del show fue cuando después de algunos mensajes y testimonios pacifistas, apareció Madonna sobre una enorme cruz hecha de cientos de pequeños espejos y con una corona de espinas en la cabeza.
El mensaje social-político se acentuó cuando, al término de "Sorry", se vieron imágenes de guerra, como así también de líderes mundiales, desde el papa Benedicto XVI hasta George W. Bush, pasando por el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad y el premier británico Tony Blair.
El anuncio de un show de las mismas características en Roma produjo duras críticas de parte de los líderes religiosos de la ciudad, quienes lo calificaron de “un acto de abierta hostilidad” hacia la Iglesia Católica. Respondiendo a las acusaciones, la artista pop invitó al papa Bendicto XVI a presenciar el concierto. Su vocera dijo que el Pontífice "apreciará y aplaudirá la labor de la cantante".
