El exmandatario opta por mantener un discreto perfil público mientras urde pactos para regresar al liderazgo del partido amarillo. Este proceso de reorganización plantea la posibilidad de dejar de lado al exalcalde de la Ciudad de Buenos Aires y a la actual ministra de Seguridad. Aunque se ha expresado abiertamente en apoyo a Milei, la idea de fusionarse con la Libertad Avanza se ha estancado. Las especulaciones sobre el futuro político para el año 2025 están en su apogeo.
Se rumorea que, por el momento, opta por el silencio. No cae en la trampa de Patricia Bullrich, quien buscaba forzarlo a tomar posición en medio del enfrentamiento entre Javier Milei y el gobernador PRO de Chubut, Nacho Torres. Sin embargo, esto no significa que, cuando llegue el momento oportuno, no acceda a realizar entrevistas con periodistas afines. Por ahora, Mauricio Macri elige mantenerse reservado. Aunque no está inactivo: está trabajando en reuniones como nunca antes para reconstruir el partido PRO una vez que asuma su presidencia. Los seguidores de Larreta se cuestionan si este proyecto los incluirá o si será tan radical que los dejará de lado. Larreta mismo ha expresado su desacuerdo con la idea de ceder el control del partido a Milei, mientras que se menciona la posibilidad de una alianza con La Libertad Avanza. Llamativamente, nadie dentro del PRO considera esta alianza como algo inminente. Incluso los seguidores de la Ministra de Seguridad, quienes discrepan con Macri y Larreta en este punto, reconocen que se ha enfriado la posibilidad de un acuerdo.
Macri nunca fue un líder que disfrutara de la política interna. Durante su presidencia, la despreciaba y llamaba «orcos» a aquellos que se dedicaban a ese «trabajo sucio» (actualmente reserva ese término para los kirchneristas). Sin embargo, en estos días, el ex presidente, desplazado de la escena pública por Milei, está participando en la política interna con dirigentes más activamente que en otras ocasiones. Una de las reuniones que se ha divulgado fue su encuentro de la semana pasada con Francisco Quintana, donde discutieron sobre dos tópicos: Boca Juniors y el futuro del PRO.
En esa reunión, Macri dejó en claro a Quintana que no ve viable, al menos a corto plazo, la tan mencionada alianza entre el PRO y LLA. El ex presidente había intentado este acuerdo al inicio del gobierno de Milei, lo que habría implicado una mayor participación en ministerios y la presidencia de la Cámara baja para Cristian Ritondo, pero esa negociación fracasó. La actual, que se había especulado en los medios como la inminencia de una cumbre Macri-Milei, pareció terminar antes de comenzar. Macri dejó en claro que busca un acuerdo ordenado, no un caos donde Milei reclute dirigentes y los presente como propios.
Incluso Cristian Ritondo, quien tuvo un almuerzo sugerente antes de la asamblea legislativa con el presidente, dejó en claro que la posibilidad de formar un interbloque entre LLA y el PRO no es realmente factible. Ellos continuarán con su propia identidad. Para evitar malentendidos, Ritondo le sugirió a Milei que el PRO apoyará gran parte de sus leyes, como ha venido haciendo hasta ahora.
Macri parece estar esperando que Milei se vea más necesitado de su ayuda y no adopte su actual actitud, que rechaza cualquier cosa que se considere «negociación» y espera una sumisión total de sus posibles aliados. No está claro si esto es resultado de las circunstancias o si es una característica permanente en la mentalidad de Milei. Si fuera lo segundo, Macri estaría esperando en vano el momento oportuno para negociar. «Algunos creen que puede haber una alianza electoral en 2025. En esta Argentina, ¿quién puede pensar en 2025?», confiesa un experimentado operador del PRO.
Incluso los seguidores de Bullrich, que ya está en el gobierno en contra de los deseos de Macri, admiten que no habrá fusión de partidos, al menos por ahora. Sin embargo, la idea sigue presente y tiene un fundamento real: si el PRO se presenta solo en 2025, podría encontrarse con que Milei ya haya absorbido a todo su electorado. Esto es motivo de preocupación.
Incluso la propuesta a los gobernadores de intercambiar un pacto fiscal por la Ley Omnibus puede interpretarse como un distanciamiento de las negociaciones con Macri y el PRO. En dos breves tweets, el ex presidente actuó rápidamente: «El PRO estará en Córdoba el 25 de Mayo», para firmar el pacto propuesto por Milei, escribió.
Presidente, el PRO estará en Córdoba para firmar el Pacto del 25 de Mayo.
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) March 2, 2024
Macri está intensificando sus movimientos para convertirse en presidente del PRO y desde esa posición asumir un nuevo rol en los años venideros. Desde el sector de Larreta, observan sin oponer resistencia su ascenso hacia el liderazgo del PRO: perciben que esta es la manera en que Macri planea desplazar y dar salida definitiva a Bullrich, quien probablemente se dirigirá formalmente hacia La Libertad Avanza o fundará algún partido satélite.
«No habrá una contienda interna. Macri ya es el presidente del PRO. Y desde esa posición, desempeñará un papel en la construcción interna del partido. Sin embargo, no está capacitado para ser candidato. Está más orientado a configurar el PRO según su visión. Aunque no sabemos si eso implicará incluir a todos. En concreto, no sabemos si nos incluirá a nosotros», admiten fuentes cercanas a Larreta. Las diferencias entre el esquema de alianzas que imagina Macri y el que implementó en su momento Larreta son evidentes. La reestructuración del PRO bajo el liderazgo de Macri podría resultar en la expulsión de ciertos miembros. El ex presidente lo tiene en cuenta y sigue adelante de todos modos.
Los seguidores de Larreta creen que Macri está de acuerdo con ellos en que no debe haber un cogobierno. Esto los convierte en dos facciones del PRO con diferencias, pero unidas frente a Bullrich, quien está activamente buscando reclutar dirigentes para Milei (y, si es posible, todo el partido).
Sin embargo, la realidad es que hoy en día Bullrich no tiene la capacidad de entregarle todo el PRO a Milei: como máximo, solo podría aportar la parte que le sigue a ella. La ministra de Seguridad cree que esta parte es mayoritaria, pero el alineamiento de los dirigentes provinciales con Macri sugiere lo contrario.
Será interesante observar qué nuevo movimiento realiza Macri en su papel de «amigo-enemigo» del presidente actual: por un lado, elogiándolo y respaldando sus iniciativas, y por otro, desconfiando de su imprevisibilidad y tratando de ocupar su lugar en la escena política.
