El mandatario toma como espejo la política monetaria implementada en Lima para preservar el valor de la moneda nacional.
Javier Milei reactiva la agenda legislativa y además de avanzar con leyes como la de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, también impulsa una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. La misma busca blindar la moneda al estilo peruano.
La iniciativa presentada por el presidente Javier Milei propone una reestructuración profunda que toma como inspiración directa al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). El objetivo central del proyecto es «despolitizar» la gestión de la moneda nacional y dotar al BCRA de un marco legal de independencia técnica similar al que rige en Lima.
La reforma busca poner fin al «mandato múltiple» implementado en Argentina en 2012, el cual obligaba al BCRA a atender variables como el empleo, el desarrollo y la equidad social. Siguiendo de forma estricta la Constitución de Perú, que exige a su banco central concentrarse única y exclusivamente en preservar la estabilidad monetaria, el nuevo texto argentino establece que la misión primordial del BCRA será defender el valor de la moneda y bajar la inflación, eliminando cualquier otro objetivo secundario.
El corazón de la ley prohíbe que el Banco Central emita dinero para rescatar al Tesoro o financiar déficits fiscales. En Perú, el BCRP tiene prohibido por ley otorgar créditos al sector público o comprar bonos soberanos en el mercado primario. La iniciativa de Milei replica este esquema al eliminar los adelantos transitorios, bloqueando por completo la vía de financiamiento directo o indirecto a cualquier nivel del Estado (nacional, provincial o municipal).
Para evitar que los directores del Banco Central sean removidos arbitrariamente ante desacuerdos con el Ministro de Economía de turno, el proyecto introduce un fuerte mecanismo de estabilidad. Al igual que en el modelo peruano, donde las autoridades gozan de estabilidad institucional que trasciende las crisis de los presidentes de la Nación, la propuesta argentina determina que la remoción del presidente de la entidad requerirá del voto de las dos terceras partes de ambas cámaras del Congreso.
La reforma establece que las utilidades generadas por la entidad monetaria no podrán ser transferidas libremente al Tesoro. Siguiendo las prácticas peruanas, estos recursos se priorizarán para la capitalización del propio banco y sólo podrán cederse bajo estrictas condiciones técnicas, teniendo como destino exclusivo la cancelación de deuda pública.
