El expresidente convocó a la dirigencia de Pro a un encuentro clave en Balcarce 412. En paralelo, evalúa las condiciones para aceptar un llamado del jefe del Estado y definir una agenda política.
Mauricio Macri retomó el control del tablero interno de Pro y citó para la semana próxima a candidatos y referentes del partido en todo el país. La cita será en la sede de Balcarce 412 y contará con la presencia de postulantes que compiten bajo el sello violeta en alianza con los libertarios. El exmandatario adoptó un perfil discreto durante los últimos meses, pero decidió activar su estructura para contener a la tropa y ordenar el escenario.
En el entorno de Macri aseguraron que la reunión busca consolidar el respaldo al Gobierno en materia económica y, al mismo tiempo, marcar distancia política frente a las tensiones recientes. “Desde el inicio respaldamos el equilibrio fiscal como base del cambio. Que el Congreso discuta el Presupuesto después de dos años es una señal de madurez institucional: ordenar las cuentas y fijar prioridades, con reglas claras. Ese es el rumbo que necesita la Argentina”, remarcó Pro en un comunicado después de que Milei enviara su proyecto de Presupuesto al Congreso.
Aun así, en Balcarce 412 admiten que Macri quiere saber de antemano el contenido de una eventual charla con el Presidente. “No sabemos de qué quieren hablar”, resumió un dirigente de su confianza. En privado, el exmandatario repite que ningún funcionario del Ejecutivo lo contactó de forma directa para construir un acercamiento. Exige un “esquema de trabajo” o una “hoja de ruta” antes de aceptar el convite, según transmiten sus allegados.
Las diferencias entre ambos líderes crecieron desde el último encuentro en Olivos, en agosto de 2024. Desde entonces, el vínculo quedó reducido a saludos ocasionales y mensajes aislados. La estrategia de Karina Milei para imponer condiciones en la Ciudad y la Provincia profundizó el malestar. Sin embargo, Macri avaló a su negociador, Cristian Ritondo, para cerrar listas con los libertarios en Buenos Aires y CABA. En la provincia, Diego Santilli, Alejandro Finocchiaro y Florencia de Sensi lograron lugares expectantes. En la Capital, Fernando de Andreis y Antonella Giampieri ocuparon espacios limitados en la boleta encabezada por Alejandro Fargosi.
Cerca del expresidente insisten en que no aceptará aparecer en una foto sin discutir antes una agenda concreta con Milei. “Tiene que haber una charla, un esquema de trabajo o una hoja de ruta. ¿O esto es solo una alianza electoral?”, señalan fuentes del macrismo. Macri, además, cree que una parte importante del electorado de Pro no acompañó a La Libertad Avanza en la elección del 7 de septiembre, cuando el oficialismo sufrió un revés contundente en la provincia de Buenos Aires.
El silencio del fundador de Pro contrastó con los gestos del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y de Patricia Bullrich, que alentaron públicamente un diálogo entre el Presidente y el exmandatario. En su partido interpretan esos movimientos como una señal de que la Casa Rosada busca recomponer puentes con sus aliados naturales. Pero advierten que necesitan “reglas claras” para esa convivencia.
Macri respalda las políticas de equilibrio fiscal y desregulación de Milei, aunque rechaza los ataques a medios y empresarios y cuestiona la falta de institucionalidad. En su círculo creen que el Presidente lo seguirá necesitando como aliado más allá del recambio legislativo del 10 de diciembre, cuando se profundice el desafío de gobernabilidad.
El encuentro en Balcarce 412 será, para el expresidente, la oportunidad de mostrar cohesión interna y fijar condiciones para un eventual diálogo con Milei. Entre la prudencia y la expectativa, el macrismo busca sostener su influencia en un escenario incierto para el oficialismo.
