El expresidente volvió a opinar sobre el rumbo económico, pidió una profunda desregulación y sostuvo que la competitividad depende de aliviar la carga impositiva.
En medio de la discusión por la apertura de importaciones y su impacto en la producción local, el expresidente Mauricio Macri se pronunció nuevamente sobre la situación económica y planteó la necesidad de reducir impuestos y simplificar el entramado normativo. Según sostuvo, la industria argentina debe contar con una protección “en una medida razonable”, pero sin perder de vista la importancia de competir.
El fundador del PRO manifestó coincidencias con la estrategia de apertura comercial promovida por el presidente Javier Milei, al considerar que una mayor competencia puede contribuir a disminuir los precios internos. Sin embargo, advirtió que el esquema debe contemplar las asimetrías frente a otros países que disponen de financiamiento y programas de respaldo para sus sectores productivos.
“La ley tiene que ser pocas y clara, no millones de regulaciones como fabricó la Argentina que entorpeció el crecimiento”, afirmó el exmandatario al cuestionar el marco regulatorio vigente. A su entender, la acumulación de normas y cargas impositivas durante décadas limitó la capacidad de expansión del sector privado y frenó el desarrollo económico.
En esa misma línea, recordó que durante su gestión se implementaron instrumentos contra el “dumping”, práctica que consiste en vender en el exterior a valores más bajos que en el mercado interno para ganar mercado. Con ese antecedente, buscó remarcar la necesidad de equilibrar las condiciones frente a competidores internacionales.
🔴 MACRI: «El mundo está cada día mejor, un pobre de hoy vive mejor que un rey de hace cien años, tiene cloaca, agua corriente, acceso al transporte público y a la educación pública, es una locura» pic.twitter.com/hUCL2tWssB
— El Economista (@ElEconomista_) February 23, 2026
“El problema es lo que hizo la política argentina con el mundo emprendedor. Lo llenó de regulaciones y de impuestos estúpidos”, sostuvo el expresidente. Y agregó que con sistemas en los que incluso los municipios gravan las ventas en lugar de la superficie utilizada, “esto no va a funcionar”. En su visión, antes de apuntar contra la competencia externa, resulta indispensable avanzar en una desregulación profunda y en la modernización del régimen laboral. Consideró que solo con impuestos equivalentes y normas actualizadas el talento argentino podrá competir en igualdad de condiciones.
Al referirse a su identidad ideológica, se definió como “un liberal que cree en la capacidad de la gente” y afirmó que la riqueza “la genera el sector privado o el emprendedor” y no el Estado. Desde esa perspectiva, señaló que el rol estatal debe concentrarse en administrar con eficiencia y garantizar derechos básicos como la propiedad, la seguridad, la salud y la educación.
También dirigió críticas al kirchnerismo al sostener que “no hicieron nada bien” y que se desaprovechó un escenario internacional favorable. “Fueron dos décadas perdidas para la Argentina”, expresó el exjefe de Estado, en referencia a decisiones vinculadas con la política energética y la administración de los servicios públicos.
Por último, al analizar la coyuntura actual, valoró la desaceleración inflacionaria aunque subrayó que la estabilidad debe consolidarse en el tiempo. “Si la estabilidad vino para quedarse, no abandonen”, manifestó el expresidente, y llamó a sostener el rumbo siempre que las condiciones macroeconómicas logren afianzarse.
