La audiencia pública en la cual se comenzará a tratar el tema será el próximo 5 de junio. En Diputados hay proyectos del radicalismo, el oficialismo y de Victoria Donda, que datan de 2010 y podrían unificarse. Paralelamente, Aníbal Fernández presentó su propia iniciativa en el Senado. Sectores del PRO y el Peronismo Federal también acompañarían.
Diana Conti (FpV), Ricardo Gil Lavedra (UCR) y Victoria Donda (FAP) consensuaron un proyecto para despenalizar la tenencia de drogas para uso personal, el autocultivo, las semillas de cannabis y el consumo en la calle cuando no se incite a menores a hacerlo. El fin de la criminalización a usuarios se votaría a mitad de junio en la Cámara de Diputados. Los tres legisladores posaron para la foto en la revista cannábica THC. El acuerdo parece incluir a otros sectores que también apoyarían la nueva ley.
El debate sobre despenalización de estupefacientes se realizará este martes 5 de junio a partir de las 10. Ese día, las comisiones de Legislación Penal y Prevención de Adicciones escucharán la opinión de especialistas de cara al debate sobre la legalización del consumo personal de marihuana, tema sobre el cual hay presentados al menos cuatro proyectos –tres en Diputados y uno en el Senado, impulsado por Aníbal Fernández-.
Asistirán funcionarios públicos de los ministerios de Salud, Seguridad y Justicia, del Poder Judicial y del SEDRONAR, así como también organizaciones civiles y agrupaciones cannábicas.
La despenalización de drogas para consumo personal es uno de los grandes debates pendientes desde el año pasado, cuando algunas marchas masivas lograron instalar el tema en la agenda pública, aunque no así en la legislativa, donde los proyectos de ley quedaron cajoneados.
No obstante, este año el Congreso estará dispuesto a tratar las iniciativas, que proponen modificaciones a la ley 23.737, llamada Ley de Estupefacientes. En la Cámara de Diputados, que sería la que inicie el trámite, fueron presentados tres proyectos, todos de 2010, los cuales deberán ser tratados por las comisiones de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico (presidida por el radical Mario Fiad) y Legislación Penal (comandada por el kirchnerista Oscar Albrieu).
Sin embargo, el tema va más allá de las posturas políticas y atraviesa los bloques. Tal es así, que las bancadas buscan unificar una estrategia que les permita darle impulso a este debate y consensuar un solo proyecto, ya que las diferencias no son insalvables y los argumentos son similares.
En la Cámara baja, Victoria Donda (Libres del Sur) fue la que destapó la olla con su propuesta. También presentaron iniciativas Diana Conti (Frente para la Victoria) y Ricardo Gil Lavedra (UCR), acompañado por Manuel Garrido, Ricardo Alfonsín y Estela Garnero (Córdoba Federal).
Estos proyectos se fundamentan en el artículo 19 de la Constitución Nacional, que señala que "las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados”, y que “ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe".
En este sentido, el texto de Conti argumenta que “no cabe penalizar conductas realizadas en privado que no ocasionan peligro o daño a terceros” y que “los argumentos basados en la mera peligrosidad abstracta, la conveniencia o la moralidad pública no superan el test de constitucionalidad”.
Para Donda, “la actual ley de drogas criminaliza sistemáticamente a los usuarios, ya que los obliga a demostrar su inocencia una vez sometidos al proceso penal”, hecho que colapsa los juzgados con causas de este tipo. Del mismo modo, el texto impulsado por Gil Lavedra “evita la criminalización de conductas que pueden estar comprendidas dentro del ámbito de autonomía de cada individuo”
El proyecto de Donda propone, directamente, derogar el artículo 5 de la Ley de Estupefacientes, que reza que “será reprimido con reclusión o prisión de cuatro a quince años y multa de seis mil a quinientos mil australes el que sin autorización o con destino ilegítimo siembre o cultive plantas o guarde semillas utilizables para producir estupefacientes, o materias primas, o elementos destinados a su producción o fabricación”.
Este artículo indica que “cuando por la escasa cantidad sembrada o cultivada y demás circunstancias, surja inequívocamente que ella está destinada a obtener estupefacientes para consumo personal, la pena será de un mes a dos años de prisión”. Mientras que Donda propone derogarlo, Conti alienta a mantenerlo, pero indicando que en ese caso “el hecho no será punible”.
En tanto, desde el radicalismo proponen una nueva redacción de este artículo, pero aclarando, al igual que Conti, que el consumo individual de drogas no constituye un delito.
Del mismo modo, y con el objetivo de combatir el narcotráfico, la iniciativa de Aníbal Fernández propone “no estigmatizar ni perseguir a quien consume e ir detrás del distribuidor”.
