Días pasados se vio una cámara oculta realizada a Karina Mujica. Defensora mediática de la Dictadura, presidenta de la Asociación Memoria Completa y fervorosa defensora del catolicismo más conservador durante el día; de noche trabajaba de prostituta.
Por César Morielli
La cámara oculta, con olorcito a opereta oficialista, fue realizada en el programa de América 2 que conduce Rolando Graña. La “víctima” fue Karina Mujica, una defensora mediática de la Dictadura y representante de la clase más conservadora y católica de la Argentina, amiga de Cecilia Pando, habitué de cuanto acto haya que revindique el Proceso, marplatense y presidenta de la Asociación Memoria Completa. El extravagante dato que llama la atención, es que la mujer, además, era prostituta. Trabajaba y regenteaba un prostíbulo de La Feliz
En la primera parte de la nota, se vio la vida pública de Karina Mujica. Se mostró sus numerosas recorridas por los programas de televisión, declarando entre otras cosas que los desaparecidos no fueron 30 mil, que hubo una guerra civil en los años de la Dictadura, que los valores familiares se perdieron, que gente como Videla o Astíz merecen otro trato en nuestra sociedad y que todos los defensores de los derechos humanos avalaban una versión novelesca de los hechos del pasado. Cada vez que pudo, sacó a relucir su fanatismo por la Iglesia, su moral conservadora y su defensa de la Dictadura.
En la segunda parte del informe, Karina Mujica mostró su otra vida. Allí respondía al nombre de Valentina y atendía clientes en un prostíbulo que mantenía gracias al aval de la policía. La doble moral de una mujer con supuestos principios intachables había quedado al desnudo. Es una muestra de una ideología que persiste firme en algunos sectores, pero que se muestra con fisuras y no se sostiene desde otros.
Enseguida, Karina Mujica presentó la renuncia a su cargo de presidenta de la Asociación Argentinos por la Memoria Completa. Desde esa organización nadie salió a dar ningún comunicado y esquivan a los medios. Seguramente están indignados de enterarse que su presidenta, entre otras cosas, usaba en su profesión los mismos preservativos que ellos prohíben como agrupación ultracatólica.
¿Será el reflejo de una ideología condenable y detestable que busca voceros a cualquier precio y en cualquier parte? Aunque efectivamente, Karina Mujica defienda con autenticidad su discurso y lo grite a los cuatro vientos a pedido de terceros o necesidades propias, la doble moral conservadora de algunos sectores pierde legitimidad. Y eso no es tan malo, es tan cierto como que por las noches todos los gatos son pardos.
