Los mendocinos fueron arrestados en la ciudad de Sirte, a casi 500 kilómetros de Trípoli, y trasladados posteriormente a Bengasi.
El canciller Pablo Quirno confirmó este miércoles que los ciudadanos argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera fueron liberados luego de permanecer detenidos en Libia desde el 24 de mayo, cuando intentaban llegar a Gaza como parte de una misión humanitaria. Ambos se encuentran en Estambul, Turquía, a la espera de regresar al país.
Los mendocinos fueron arrestados en la ciudad de Sirte, a casi 500 kilómetros de Trípoli, y trasladados posteriormente a Bengasi. Finalmente, este miércoles fueron expulsados y recibidos por un equipo diplomático argentino en Turquía.
Quirno explicó que “desde el 24 de mayo, fecha en la que Giménez y Aguilera fueron detenidos, la Cancillería Argentina, a través de la Dirección General de Asuntos Consulares y la Embajada Argentina en Túnez, llevó adelante de manera permanente distintas gestiones consulares y políticas, incluyendo el desplazamiento del Cónsul argentino en Túnez a Bengasi y las arduas gestiones junto a países amigos, la UNSMIL y el Comité Internacional de la Cruz Roja hicieron posible su liberación”.
El canciller agregó: “La Cancillería Argentina no hace política ni espectáculo con los ciudadanos argentinos que necesitan ayuda en el exterior. Todas estas gestiones se llevaron adelante con la cautela que la situación ameritaba, debido a la complejidad del caso y del contexto jurídico-político en que se desarrollaron”.
Ambos integraban el Convoy Terrestre Global Sumud Maghreb, compuesto por más de 200 participantes de 25 países —médicos, periodistas, ingenieros, psicólogos, veterinarios y trabajadores humanitarios— cuyo objetivo era llegar al paso fronterizo de Rafah para exigir el ingreso seguro de ayuda humanitaria a Gaza.
Tras recuperar la libertad, Aguilera relató: “Fueron días durísimos. Éramos de países distintos, yo no hablo inglés, unos hablaban italiano, los otros inglés, y nos supimos comunicar, nos supimos sacar la fortaleza de adentro y salimos adelante”. El grupo de diez personas que compartió el cautiverio se autodenominó “los diez del Magreb”.
Organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos celebraron la liberación, aunque advirtieron sobre la gravedad de lo ocurrido: “La libertad de las diez personas no borra la gravedad de lo ocurrido. Fueron privadas arbitrariamente de su libertad, alejadas de sus familias y sometidas a una situación de extrema incertidumbre”, señalaron en un comunicado.
