Según las encuestas, el actual presidente de Brasil aparece como el favorito para quedarse con la elección presidencial de octubre próximo.
El sólo hecho de haber largando oficialmente su campaña el sábado 2 de setiembre en la favela “Ciudad de Dios”, a menos de un mes de las elecciones, demuestra que Lula y sus seguidores están seguros de que la contienda electoral será sólo una formalidad para su reelección en el gigante de América del Sur. Las encuestas le dan la razón.
Más allá de las denuncias recibidas por su rival Geraldo Alkmin, ex – gobernador, que prácticamente lo acusó de corrupto al decir que, no sólo Lula sabia del pago de sobornos a legisladores sino que los avalaba. Las acusaciones aparecen como intentos vanos en para manchar al mandatario y quietarle la buena recepción de un electorado del cual, según la encuestadora "Datafolha", obtendría el 51% de los votos.
Lejos de golpear y perjudicar, las acusaciones del candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Geraldo Alckmin, parecen fortalecer a Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores (PT). La última encuesta difundida revela que el presidente brasileño sigue en crecimiento y ahora está con 51% de las preferencias de los electores. Su rival no consiguió pasar a la tercera decena: tiene 27%.
Pero como para desmoralizar todavía más al PSDB, la misma encuestadora se encargó de llevar adelante una simulación de segunda vuelta. Si el PT no alcanzara el 50% más uno de los votos, también saldría vencedor Lula. En la hipotética segunda vuelta, según “Datafolha”, que se celebraría el 29 de octubre, el presidente brasileño se impondría con el 55 % sobre un Alckmin, que llegaría hasta un 37 %.
El próximo 1 de octubre un total de 125,913 millones de brasileños están convocados a votar para proveer 1.627 cargos. Ya que además de la Presidencia de la República, están en juego 1.035 escaños de diputados estatales, 24 de diputados distritales, 513 de diputados federales, 27 de senadores y 27 de gobernadores. La preocupación de Lula es lograr imponer la mayor cantidad de diputados, senadores y gobernadores, porque la elección presidencial, por el momento, está muy lejos de sus preocupaciones.
