Consultado sobre las perspectivas en materia de actividad económica, se mostró optimista y señaló que el salario ya se está recuperando desde febrero como así también las jubilaciones. “El salario privado registrado subió en febrero 14.1% versus una inflación del 13,2”, aseveró el funcionario.
Pero agregó que “también la recuperación depende de cuán exitosos seamos nosotros en convencerlos a ustedes (los empresarios)”. En este sentido reflexionó que cambiaron los hechos, a partir del superávit fiscal y en la cuenta corriente, pero “no las expectativas”.
Al respecto sostuvo que “es un momento para ponerse muy positivo porque la sociedad también está aguantando”, en circunstancias en que “estamos frente a un cambio mucho más profundo de lo que se hizo en el pasado”.
Se comprometió a que “si ustedes compran este cambio, no solo con el voto sino con acciones vamos a poder bajar impuestos…cada peso que tenga de superávit se los vamos a devolver a ustedes con baja de impuestos”.
El ministro también aclaró que si bien es importante la sanción de la ley bases por el soporte político que significa -algo que observan los inversores extranjeros -, “no es condición sine qua non para tengamos equilibrio fiscal”.
Consideró que la recuperación de los salarios es clave, que “ya está empezando y claramente se va a continuar a lo largo del año”, y agregó que “somos muy optimistas sobre el proceso de desinflación”. Lo fundamentó en que ya no hay un mega sobrante de pesos y en que hay un cambio en las expectativas de donde se detuvo la huida del peso.
Desde este punto de vista, estimó que “hoy en muchos sectores los precios en dólares y en pesos quedaron claramente desfasados y la gente no los convalida”. Sostuvo que algunos empresarios se están dando cuenta y que otros no tienen más remedio que bajar los precios porque tienen productos perecederos y dijo que en algunos casos se están retrotrayendo a los valores de diciembre pasado. Estamos en “un excelente momento para que haya una recuperación rápida si logramos convencer a los actores económicos”.
Si bien consideró que es entendible que haya empresarios que se nieguen a recortar los precios tras 100 años de economía inflacionaria, afirmó que hoy la situación es muy diferente porque no hay déficit fiscal, no hay un mega sobrante monetario, se están recomponiendo las reservas y se registra superávit en el intercambio comercial.
Así, adelantó que “la gente no va a convalidar” precios altos y pidió “un cambio cultural” ya que si los empresarios entienden este proceso “la economía se recuperaría mucho más rápido” porque podrían vender más con los precios adecuados.
Refutó las críticas en cuanto a que son “morenistas” (por el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno) o “kirchneristas” por la intervención que tuvieron en la medicina prepaga. Desde este punto de vista, sostuvo que no controlan precios, sino que “controlamos conductas” frente a una oferta que consideró cartelizada.
