Tras volver de su viaje a la Antártida, el Presidente dejará el hotel Libertador y se instalará en la Quinta Presidencial. Sus perros no lo acompañarán ya que las obras no han finalizado.
A casi cumplir su primer mes como presidente, Javier Milei se mudará este lunes a la Quinta de Olivos luego de vivir por más de 30 días en el Hotel Libertador, y en paralelo con el inicio de una semana clave para su Gobierno por el comienzo del tratamiento en el Congreso de la Ley Ómnibus.
La primera semana del año del presidente incluyó, además de las reuniones de gabinete, una con los diputados de La Libertad Avanza (LLA) y finalizó con una visita a la Antártida, en la que -contrario a sus dichos habituales sobre el calentamiento global- expresó su «preservación del ambiente antártico«.
El siguiente asunto a tratar es su mudanza a Olivos, el traslado se había demorado debido, según argumentaron desde el Gobierno, a las diferentes obras para reacondicionar sectores para sus «hijos de cuatro patas«; es decir, sus cuatro perros. Milei había dicho que no se iba a mudar hasta que se hicieran los arreglos para que pudieran estar sus mascotas. No obstante y ante repetidas críticas, decidió instalarse esta semana en Olivos, aún sin estos arreglos, desde donde trabajará tres días a la semana y viajará otros dos a Casa Rosada.
«Todavía no se pueden mudar mis hijitos porque sucede que mis mastines son muy grandes. Es más, salieron excedidos respecto al promedio de la raza. O sea, son demasiado grandes: hay uno que mide dos metros, Milton. Y pesan más de 100 kilos», contó el domingo.
Es que existe un límite temporal para que un Presidente ocupe la Quinta de Olivos, cedida en el testamento de Carlos Villate Olaguer en 1918. En concreto, se estableció la condición de que la residencia no estuviese deshabitada por más de 30 días seguidos, de lo contrario el inmueble retornaría a sus herederos. El 10 de enero se cumplirá el plazo, por lo que Milei debió acelerar la mudanza y prescindir de sus perros, que seguirán en Benavídez hasta que finalicen las obras.
Lo que sí pudo hacer fue una limpieza energética, que habría sido encargada por la secretaria general de la Presidencia. No es el primer presidente en confiar en las prácticas esotéricas: Mauricio Macri ordenó hacer tres limpiezas energéticas en su despacho de la Casa Rosada para librarse de los fuertes dolores de cabeza que aparentemente no eran producto de su poca simpatía por la fatiga del trabajo, si no por el hecho de ocupar ese salón. También hizo otra en la Quinta de Olivos. Rituales similares practicó Carlos Menem.
El 10 de diciembre, cuando Milei asumió como Jefe de Estado, su hermana Karina realizó un relevamiento de la Quinta, del que se desprendió la necesidad de acondicionar ciertos espacios para la instalación de caniles para los cinco mastines ingleses. Los perros del Presidente, además de tener un tamaño y peso considerebles, algunos de ellos son proclives a pelear entre sí. Aunque no trascendieron los detalles de la remodelación de la residencia presidencial, la arquitecta encargada de llevarla adelante solicitó un insumo importado para reforzar la estructura del canil y aún espera que el Banco Central habilite los dólares necesarios para realizar la transacción.
El mandatario habría pasado la primera noche en la residencia el jueves pasado. Ya se trasladaron algunos de sus objetos personales y se realizó una «limpieza de energías».
El jefe de Estado vivirá solo en la quinta presidencial, ya que ni su pareja, Fátima Flórez, ni su hermana y secretaria General de Presidencia lo acompañarán en Olivos. Tampoco lo hará el asesor personal de Milei, Santiago Caputo.
Desde las generales en adelante, Milei habitó el Hotel Libertador de quien es dueño el empresario Eduardo Elsztain, ubicado en el centro porteño. Este alojamiento también fue utilizado como bunker de campaña y sede de reuniones. Los resultados de las PASO, generales y balotaje los esperó en el piso 12.
Una vez consumado el triunfo en el balotaje, el hotel ubicado en la calle Córdoba fue un desfiladero de dirigentes y empresarios que se reunieron con el Jefe de Estado. También se acercaron partidarios de las autodenominadas «fuerzas del cielo» y curiosos que pasaban por ahí. El viernes, por primera vez desde que habita en el hotel, tuvo una manifestación en la puerta del hotel.
La sociedad y la prensa solo se enteraron de quiénes visitaron al mandatario cuando aparecían frente a las cámaras o algún funcionario lo informaba. Hasta ahora y como está establecido por ley en Olivos, no hubo ningún registro oficial de las entradas y salidas de lo que hasta ahora funcionó como la residencia presidencial de hecho.
Según fuentes periodísticas el presidente «ya pagó, con una tarjeta de crédito personal, los servicios del hotel hasta el 9 de diciembre», día previo a su investidura presidencial. Esta cifra, «el valor de una habitación» se eleva, según el medio, a «un monto total cercano a los 2,5 millones de pesos».
Según fuentes cercanas al Jefe de Estado afirmaron desconocer el dato de la cifra, aunque señalaron que puede ser «probable«. Si bien indicaron que no manejan la información sobre el número final, afirmaron que lo harán público.
Voces de la Presidencia tampoco confirmaron si en las casas de huéspedes que tiene la residencia ubicada en el municipio de Vicente López residirán Karina Milei, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, tres de las personas más cercanas del mandatario.
