Lo anunció el ministro de Transporte Mario Meoni y su par de turismo, Matias Lammens. El cambio estará operativo en cinco meses y significa la vuelta atrás de una medida que había adoptado Guillermo Dietrich.
El gobierno nacional anunció que los vuelos regionales abandonarán el aeropuerto internacional de Ezeiza y volverán a operarse en su totalidad desde el Aeroparque Jorge Newbery.
Los ministros de Turismo, Matías Lammens, y su par de transporte, Mario Meoni dieron una conferencia de prensa en donde explicaron que todas las aerolíneas que hacen vuelos regionales y que la gestión anterior los había enviado al aeropuerto de Ezeiza volverán a operar en la terminal de la Ciudad a partir del próximo 11 de mayo.
“La medida significa un mejor servicio al turismo receptivo, que es el que trae dólares. El 60% de los turistas que recibimos son de países limítrofes y esto, además, tiene una vocación federal porque el que llega del interior se tenía que ir a Ezeiza y lo mismo para el que llegaba a Buenos Aires con destino a un país limítrofe”, señaló Lammes.
Por su parte, Meoni aclaró que la vuelta a Aeroparque “fue conversada” con las compañías aéreas y que serán ellas quienes se harán cargo del costo. Asimismo, aclaró que esto sólo será operativo “para las compañías preexistentes que son Aerolíneas Argentinas, Latam, Gol y la boliviana Amazonas. Las low cost no están autorizadas para operar en la terminal».
Respecto a las low cost, Meoni se mostró en la línea de que se mantengan y que operen y, aunque hizo la salvedad de que “sólo una está volando», el funcionario explicó que a las que tienen contrato “le vamos a exigir un funcionamiento igualitario en lo que se refiere a seguridad y al cumplimiento de otras rutas que tienen autorizadas y que hoy no cubren porque no son rentables”.
La medida significa el fin de una de los principales “caballitos” de la gestión del ex ministro de Transporte macrista, Guillermo Dietrich, quien en abril de 2018 había enviado a las aerolíneas a operar en Ezeiza para descongestionar a Aeroparque porque “la revolución de los aviones” iba a generar muchos vuelos internos y eso iba a colapsar a la terminal aérea ubicada al lado del Río de la Plata.
Esa revolución no llegó. O por lo menos no en los valores que tenían previsto la administración de Cambiemos y el aeropuerto ubicado en la Ciudad de Buenos Aires comenzó a operar con una capacidad ociosa de casi el 60 por ciento.
